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Mostrando las entradas etiquetadas como textos

El Secreto

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Y mientras volvía a acercarle la jarra al camarero para que la llenase por una nueva última vez, siguió mascullando: - Hace años, cuando empezaba en esto, descubrí a una indigente en un parque. Una mujer con unos ojos preciosos que me dejaba fotografiarla a cambio de un par de monedas, a veces a cambio de simple compañía. Todos los días se sentaba en la misma esquina y lloraba. Un llanto resignado a esperar que algún día, como por arte de magia, su vida volviese y la rescatase. He tardado demasiado tiempo en entender que aquella mujer, era yo. Imagen

...es porque sé que no hay sitio mejor que éste.

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Si me siento aquí es porque sé que no hay sitio mejor que éste. Una vez me senté en una acera que no era ésta y no era lo mismo. Soplaba un aire caliente de lo más irritante y cada vez que me movía un poco, un extraño picor me llenaba las piernas de hormigas desesperantes. Por eso digo que si me siento aquí es porque sé que no hay sitio mejor que éste. Desde aquí las cosas se ven siempre mejor que desde un banco, un sofá, un trono, incluso de pie. Cuando uno se sienta en una acera las cosas son indiscutiblemente más altas, por lo tanto tus aspiraciones siempre serán más altas. Hasta conseguir ponerse de pie puede ser considerado todo un logro y eso, quieras o no, te sube el ánimo. Es genial realmente si sabes convivir con el resto del mundo por encima, pero bah, a quién le importa eso aquí debajo. Por eso no miento cuando digo que si me siento aquí es porque sé que no hay sitio mejor que éste. A veces pienso que podría estar mejor en otra parte, haciendo otras cosas o siendo otra p...

"Persistencia de la Memoria" (Antipoesía)

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No podía dejar de olvidarle porque el olvido no existe. La memoria es una modificación, una falla entre pasado y pasado. De manera que sin querer olvidaba las distintas formas bajo las cuales él aparecía; letra, voz, suspiro, nada. Tenía nostalgia de todos los lugares en los cuales jamás había estado, y le olvidaba en los parques donde nunca le recordó, y moría de tiempo por las cosas que ya no olvidaría, pues eran tan atroces e insuperables como las pocas cosas que había recordado.
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Te daré sólo un segundo para que me olvides. No quiero que te preocupes por mis arrugas ni que te molesten todas mis tendencias suicidas. Estoy mal, sí, pero podría estar peor. De hecho quiero estarlo y volver a ser lluvia, para sentir que tengo razón en mis propias apreciaciones y ser el que controla mi rabia y melancolía, sin ser un estorbo para ti o cualquiera, y poder terminarlo todo sin que a nadie le importe. Porque tú me importas y no me lo puedo permitir. Hacerte sufrir no es parte de mi plan invisible que pretende mantener mi pobreza psicológica, como el que aguanta una borrachera caducada pretendiendo alcanzar las cotas de experiencias pasadas. No me gusta, créeme, pero a la vez me hace feliz. Se que soy un cobarde y que me escondo cuando me señalan, pero no puedo evitarlo. Igual que cuando te miro y tu me miras, sabes que mi corazón también te mira, pero no puedo dejar de pensar en los cambios y lo que ellos significan para una persona como yo, puesto que a veces uno es mas ...

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Este antipoema que quería escribir debería haber expresado exactamente lo que quiero decir cuando pienso las palabras Te quiero, pero no puedo saber exactamente qué quiero decir. Debería haberme resultado fácil, pero las palabras no pueden verificarse a sí mismas. Así que este antipoema quedará sin escribir. Eso no importa. ¿Y si llegases mañana? Si estuviera escribiendo una novela en la que ambos fuéramos personajes, creo que te recibiría en la estación: adoración en la mirada; en la lengua guasa y alcohol. Pero ¿quién sabe cómo te recibiré exactamente? ¿quién sabe si Te quiero es exactamente lo que quiero decir? ¿Un absurdo señor de los tiempos? Vaya, esa sí que es una idea. ¿Se podría escribir un poema (un tanto desagradable, quizá) sobre Él?

Amor Eterno

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Da miedo, a veces, encontrarse con que el camino cae en picado y que hay que bajar agarrándose con las uñas de las rocas. Cuando esto pasa, no se puede sino aconsejar que a cien metros del suelo se suelten las manos. La caída es impresionante: el cuerpo se ha hecho eterno; lo atraviesan alisios, hojas de eucalipto y menta, el viento del sur; riachuelos, algas, espuma del mar, hilos de lluvia, alguno de tus besos, copos de nieve... Estos últimos, al fin, se solidifican en la realidad al caer, para luego estallar con violencia sobre tus sueños, que aparecían sonrientes tras la trayectoria vertiginosas de tus cabellos al caer. Luego nos sorprendería el golpe. O no. Pero ese es otro tema.

De Ira.

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- Imposible es - dice Teofrasto - que el varón bueno no se irrite contra los malvados. Pero en el mismo Tratado filosófico muestra Lucio Anneo Séneca los irracionales abusos y extravíos a que la ira conduce, siendo sumamente instructivo para los jueces tercos el caso de Cn. Pison, que condenó a un soldado a muerte, porque habiendo salido a forrajear con otro compañero, volvió sin él, suponiéndole homicida. Cuando iba a caer sobre su cuello la espada del ejecutor, presentóse el compañero. El centurión ordenó que se suspendiera la ejecución, y presentáronse los tres acompañados de inmensa multitud, a Pisón, el cual condenó a los 3 con estas palabras: - A ti te mando a la muerte, porque has sido condenado; a ti, porque has sido causa de la condenación de tu compañero; a ti, porque, habiendo recibido orden de matar, has desobedecido a tu general. De Ira. XIV y XVI Séneca.

Al Olvido.

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El ser humano, al olvido. Aprendamos a diferenciar a las personas de entre tanta gente, y atemos bloques de cemento a los tobillos de estos últimos. La profundidad del rio hará el resto. Mi día a día, lo monótono, al olvido. Los despertadores, los objetivos, la compañía de extraños, todo se aparcará hasta que la cordura de nuevo aviso. Mis amigos, mi gente, al olvido. Me sobran recuerdos, rencor y ganas de dejaros atrás. Me sobran emes, jotas, aes y el resto de letras que forman nombres que me niego a seguir recordando. Mi respeto, vuestro cariño, al olvido. Y que quede todo enterrado bajo una espesa capa de tiempo. Que vosotros seáis otros más que han salido tal y como entraron, y que yo siga aquí para apreciar el sonido de vuestros pasos al alejarse. Las decepciones, mis abrazos, al olvido.

Does It Hurt?

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Bendita tu ignorancia, y bendita esa venda autoimpuesta que te mantiene lejos de lo despreciable que eres. He contado hasta tres tantas veces como me pidió la paciencia, mientras perdías el tiempo en escupir hacia arriba, y ya es tarde para esconderse. ¿Te sientes observado? Perfecto. Contigo siempre fue fácil utilizar la cámara como arma. Simplemente reza para que mi objetivo tenga la piedad que yo ya no tengo, y que los macros no destrocen la mierda de reflejo que te has construido a base de mentiras y medias sonrisas. Nadie es invisible bajo la luz y la plata. Sigue llenando tu tejado de piedras, pronto llegará el momento en el que ceda sobre tu soberbia, y yo estaré allí para conservar ese momento eternamente. Que comience el espectáculo...

Cicatriz.

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Bla bla bla... No soy más que un montón de palabras absurdas que te dedicas a triturar con la alevosía que dan los recuerdos. Lengua de papel mojado que se deshace ante frialdad de tus ojos. Nada se perdona, nada se olvida. Para cuando logre salir de aquí no habrá nada por lo que quedarse. No puedo hacerme oir si me tapas la boca con indiferencia, y mis actos no consiguen demostrar lo que deberían. ¿Qué hacemos? Porque las ganas se me acaban, y la razón queda ya muy lejos.

De Paso.

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A este lado del espejo las cosas no son tan complicadas como muchas veces nos empeñamos en hacerlas parecer. ¿Tienes hambre? Come. ¿Tienes sed? Bebe. ¿Te sientes solo? Sal a la calle. Las aceras están infestadas de gente igual que tú. Es la norma básica con la que nacemos, los niños se rigen por ella. Los problemas comienzan al crecer, cuando se come por gula, se bebe sin sed y no se sale a la calle por miedo a que algún desgraciado te pegue un tiro. Cuando tu mayor preocupación es pensar en que ponerte para buscar un trabajo de mierda que te reporte un sueldo de mierda, o de qué iba la película del macizo de turno que pusieron el otro día en no se qué canal de televisión es que algo no va bien. Es entonces cuando aquel niño te grita desde dentro que se asfixia, que se ahoga en alcohol, que la nicotina no le deja respirar. Y para que se calle, te compras un cochazo. A ver si el ruido el motor sepulta sus lamentos. Y follas hasta la sinrazón, a ver si entre gemido y gemido pierdes el se...

A él.

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Recuerdo cómo le brillaban los ojos al verme, hace años. Y cómo esa cercanía me asustaba más que cualquier tirón de orejas de mi madre. Y las fotos borrosas, como los recuerdos que a menudo me esforzaba por tener. El parecido físico era inexistente, por suerte heredé los rasgos infantiles de mamá. Pero sucedió, ahí estaba. La capacidad de autodestrucción. La falta de interés total en el bienestar de la gente por la que sentía alguna clase de extraña estima, porque a eso no se le podía llamar querer. Él nunca supo hacerlo. Y cuando lo intentaba, hacía aún más daño. Reconocí esa especie de resentimiento contra la Humanidad por haberle hecho como es. No podía evitar llamar la antención, tenía ese tipo de personalidad tan atractiva como devastadora que hacía que el resto del mundo dependiese de su nefasta voluntad. Cualquier sentimiento mínimamente humano le hacía huir, evadirse con el daño de su interior y renacer estando aún más vacío. Le gustaba la comodidad de la ausencia de sentimient...

Walk In The Sky.

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Con el viento de cara y la altura que hay desde el asfalto hasta la azotea, la percepción de la ciudad es menos egoísta. Es casi liberador, a pesar de las voces que me susurran al oído que puedo volar. ¿Cómo hacerles entender que no es saltar lo que me hace falta? La cantidad de realidad en mis pulmones depende únicamente de los golpes que aguante mi cráneo contra el granito. Entonces el vértigo aparece en forma de ojos cerrados. Y me mareo, y echo de menos beber sin sed, y me arrepiento de no haber sabido mirarte a los ojos, y te recuerdo con más fuerza. Y te quiero. Hasta que aparece el goteo. Mira como se cuelan mis sentimientos por las sienes, mira como vuelven a caer al suelo y se mezclan con las lágrimas que no sé derramar, y no lo entiendo. Creía que sentía lo suficiente como para llorar por ti. Y es que adoro el sonido de tus pasos cuando te vas, ¿por qué no te vas? ¿por qué no sabes volver? ¿Vivir por el placer de estar vivo? Ojalá supiera lo que eso significa.

Sueño nº2

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Mientras el arte descansaba entre cojines de algodón, alisios y olor a sal, la inspiración enseñaba a la música como observar el nuevo entorno que les rodeaba. Así que con pies descalzos, pelo contra el viento y torso al Sol, ambos se adentraron en la maraña de losas blancas que poblaban la ruta del calor. Un mundo de casas, casitas pequeñas, frescas y de colores les llenaba la vista. Nuevas baldosas de cristal cocido al Sol les refrescaban los pies. Un torreón, de esos que solían albergar princesas de cabellos ensortijados, era aislado por las olas en el mar. De la nada surgió una plaza, de las de banco y blanco infinito. Y el cante de una sirena con piernas curtidas por los años les alegró el oido hasta hacerles sonreir, igual que a los niños que por allí correteaban. Decidieron darle un descanso a sus talones y se colgaron de los muros cercanos a la costa, para luego enterrar sus problemas en la arena de un paseo aún no transitado por el asfalto. Y disfrutaron con la ausencia de pal...

Yo También.

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La espera no había conseguido mermar las esperanzas depositadas en aquel momento, y lo notaban. Era la primera noche de muchas otras, pero aquel sentimento de extraña familiaridad se respiraba en cada comentario, en cada sonora carcajada, en cada cerveza compartida. Con los primeros rayos de Sol cegándoles la vista, justo antes de que los párpados perdieran la batalla contra el sopor, salió de la nada, y no hubo ni una palabra más: - ¿Y si te quisiera..? - Yo ya lo hago, creo. ...

El Hombre de los Ojos Bonitos.

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Cuando éramos niños, había una casa extraña. Siempre tenía las persianas echadas y nunca oíamos voces dentro. El jardín estaba lleno de bambú. Nos gustaba jugar en el bambú. Jugábamos a ser Tarzán, aunque no había ninguna Jane. Y había un estanque muy grande con los peces de colores más enormes que haya visto. Y estaban domesticados. Venían a la superficie del agua y comían trozos de pan de nuestra mano. Nuestros padres nos habían dicho "Jamás os acerquéis a esa casa". Así que, claro está, íbamos. Y nos preguntábamos si alguien vivía allí. Pasaron semanas sin que viéramos a nadie. Y un día oímos una voz desde la casa "¡maldita puta!". Era la voz de un hombre. Entonces se abrió la puerta mosquitera de la casa y el hombre salió. Llevaba en la mano una botella de bourbon. Tenía unos treinta años. Llevaba un puro en su boca. Iba sin afeitar. Su pelo estaba revuelto y despeinado e iba descalzo, en camiseta y calzoncillos. Pero le brillaban los ojos, llameaban de luminosi...

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Alguien dijo que ya quedarían así, no sería una unión por contrato o por compromiso verbal. Era como si antes de que existiera la vida ya hubieran hablado para encontrarse de esa manera. Como si Dios hubiera fracasado a la hora de crear a dos personas diferentes y hubiera elegido repartirlas por la vida para que se encontraran de repente y sin avisar. Algo tan sumamente especial, tan único y eterno como eso que suelen llamar comúnmente "amor", pero con todas las ventajas del profundo respeto fraternal. Necesitar sin depender. El arte como base de una relación resistente a las mareas ajenas y a los terrores propios, de esos que sólo el otro es capaz de sanar. La capacidad de confiar en los principios de algo creado a ciegas cada día. Absoluta convicción de que siempre estará, y de que si se va, volverá. Si el simple hecho de existir los mantiene unidos, ¿qué significado tiene para ellos entonces compartir la vida? Por S.M.R. / I.R.S.

Paranoia Agent. Capítulo 11.

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"Se perfectamente quién eres. También se por qué estás aquí. De algún modo te he llamado, ¿verdad? Lo he pensado, quería desaparecer. Y ni tan siquiera quería pasar por aquella operación para seguir viviendo... Pero estaba completamente equivocada. ... Por lo visto atacas impulsivamente a las personas que intentan huir de la realidad, ¿me equivoco? ¿Realmente crees que alivias a esa gente de su sufrimiento con eso? ¿Te crees que eres una salvación para ellos? Siéntate por favor, te voy a explicar por qué los humanos no son ni tan débiles ni tan deplorables como tú te crees. Obedece y siéntate ahí."

Yo, yo y yo.

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Traumatismo cráneoencefaloide con triple salto mortal a tercera escala sobre el monte más elevado de la azotea de mi casa. El bla bla bla de una lengua de papel mojado que tritura cualquier pensamiento pseudocoherente que vomita mi mente aun dormida por la (sin)razón. Me duele el alma de no poder mirarte a los ojos, ni a la bragueta. Oh cerveza desgraduada por el oxígeno que ensucia el aire, cuánta de esa sed que no se calma intentaste ahogarme. Puta desagradecida, yo intentándo acogerte en mis entrañas y tu empeñándote en abrirte paso por mi garganta, ¡egoísta! Click. Tick tack. Y demás palabrejas creadas para sustituir el idioma de los oídos, pero que tan bien quedan en los textos. O montones de palabras como éste. Quedan tan bien como ser feliz, como amar. Ojala fuera así de sencillo. Después de todo no hay mayor verdad que esa. Amar no es tan fácil como matar a alguien. Aunque quedamos mejor ante la "suciedad" siendo humanos, ¿no?

Remiendo.

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Es simple. La realidad es una luz que nos espera al final de un horizonte cercano. Y nosotros, unidos bajo el mismo azul, tenemos como meta el anhelo de un cielo posible. Perseguimos los sueños tan rápidamente como éstos se materializan ante nuestros ojos. Ese espejismo nos susurra que podemos ser libres, espejismo que se convierte en ilusión cuando se navega sobre las olas de una sana ambición. Y nos crecemos, nos enorgullecemos por la plenitud que producen tantas preguntas que se esconden tras respuestas que necesitamos oír. Se puede distinguir el triunfo del olor a razón. Tumbados en el suelo empapados del vapor que se desprende de las sienes del mundo, los sueños se acercan, las nubes descienden. Arañamos paredes de algodón convencidos de que conseguiremos dejar de destilar la paranoia que se filtra por la razón. Las sombras que se formaban en la nada nos advierten del comienzo del nuevo día, pues vivir ya no da miedo. La conclusión final actúa con la verdad en la mano, la libertad...