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Mostrando las entradas etiquetadas como monologos

Litros de voluntad

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Y aparece esa sensación, ya sabéis a qué me refiero. El sudor frío, que no refresca ni la voluntad. El temblor de las manos se dispara, joder, ¡no saben estarse quietas! Ese puto ruido...como si lloviera en tus oídos, el estómago intenta abrirse paso a golpes por la garganta. Es horrible. Si de verdad alguien te entendiese, si de verdad hubiese alguien que se atreviera a quererte, te diría "¡Oh si! Toma, ¡bebe!" y te ayudaría a empujar litros y litros de alcohol por la garganta. Si de verdad supieran lo horrible que es intentar dejarlo, no te obligarían a hacerlo. Entonces llega el día en el que no sabes ni siquiera en que ciudad estas, en el que dudas si todas esas botellas vacías son tuyas, en el que piensas si realmente te has follado a ese que duerme a tu lado. Y no te recuerdas. Es en ese momento cuando te das cuenta, y piensas "tía...así no". Pero si, siempre es así. Es una forma de vida, no de estar vivo.

Dia Perfecto

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- Hace un día precioso. Brilla el Sol en lo alto, me siento bien, y nadie podrá estropearlo. Porque hoy brilla el Sol en lo alto, y nadie podrá estropearlo, porque me siento bien. Se que a veces me sentí triste, muy triste, tan triste que...bueno. Pero nadie va a estropearlo, porque me siento bien, y brilla el Sol en lo alto. Palabras de un desesperanzado frente al espejo. Tan desesperanzado que ni siquiera pudo intentarlo.

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Supongo que la perspectiva del tiempo te hace ver las cosas de diferente manera. Hoy son veintiuno los años que llevo encima, aunque muchas veces parezca que son más. Mi madre sigue creyendo que soy una niña a la que tiene que proteger. Aún así no puedo negar que se lo ha currado bastante, no soy una persona de carácter fácil; mi hermano el ausente hoy es padre de familia, tiene dos niñas preciosas que apuntan muy alto en eso de ser personas; mi hermana consiguió también ser la unión de su propia familia, aunque su hijo parezca muchas veces más hijo mio que suyo. Tengo la enorme suerte de conservar aún a mis compañeros de clase. Compartir infancia une, de una manera u otra, y me alegro de que sea así. El barrio se adecentó. Ahora son otros niños los que pueblan las calles, aunque se siga hablando de nosotros. Aquel que me regaló mi primer beso es ahora un hombre responsable, creo que vive con su actual novia en el centro. Internet no tiene la misma importancia de entonces. Aquellos ...

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Creo que fue en ese momento cuando mi vida comenzó a torcerse. Pasé el tiempo que duró la mudanza y algunos meses más sumergida en mi discman. Linkin Park y Korn comenzaban a tener una presencia abrumadora mientras el resto parecía estar en un discreto segundo plano, como el resto de mi vida. Las discusiones en casa se multiplicaron, supongo que no era fácil vivir con un ser asocial (inerte quedaría un poco fuera de lugar, o no). Así que me tocó sacar pecho y desempolvar la sonrisa para empezar con buen pie en un nuevo instituto. Los odiaba a todos, completamente. No eran de los mios, mi gente, ese sitio no era el mio. El instituto puede ser una putada para cualquier adolescente, y más si es un recién llegado de la ciudad. Me asfixiaba en casa, en clase, en la calle. Hice amigos a las pocas semanas de llegar al pueblo, pero como si no lo fueran, siempre ha habido una barrera entre ellos y yo. Gracias a Internet podía mantener el contacto con mi gente de siempre cuando no me era posible...

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El calor apretaba muchísimo aquel verano. El asfalto derretía las suelas de nuestras adidas, nadie tenía las narices suficientes de salir a la calle entre las doce del mediodía y las cinco de la tarde...excepto nosotros. Una guerra de globos de agua parecía la opción ideal para pasar las tardes de agosto. Mi "clan" era el de siempre; mi mejor amiga, un crío algunos años menor que yo, y él. Dos años mayor que yo. Rubio, de ojos azules y sonrisa sincera. Era quizá de los más respetados entre nosotros, no por ser el más gamberro, sino por su honestidad. Yo por aquel entonces había desarrollado un personalidad "arrolladora". La edad, la facilidad de palabra y el fuerte carácter me habían llevado al status de "líder", tanto en el colegio como en el barrio. No era popular, tampoco la típica niña mandona y marisabidilla. Me limitaba a ser yo y a tirar adelante con las consecuencias de lo que hacía y eso no era común, por eso "molaba" tanto. Se podría de...

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Hasta los cinco años estuve rebotando de un piso a otro del centro de la ciudad, hasta que llegué a un barrio de la periferia. Sin parques, ni canchas de baloncesto, ni plazas. La gente era tan agradable y cercana que asustaba, al menos me resultaba extraño que se mostrasen tan familiares sin motivo aparente. Mis hermanos enseguida encontraron un hueco entre los diferentes grupos del barrio. Mi hermano era un líder nato. Un chaval con moto siempre resulta más atractivo a ojos del resto, y si además le añadimos unos preciosos ojos verdes y una sonrisa bonita, no habría corazón ni labios que se le resistieran. Mi hermana no perdía la costumbre de organizar la vida del resto. Planificaba excursiones, meriendas, juegos...y además, trabajaba. Siempre fue la responsable de los tres. Yo era muy pequeña para salir a jugar, hasta que mi hermano se apiadó de mi y me sacaba de paseo con sus amigos. Recuerdo cómo me sentaban en una de sus motos y me pellizcaban las mejillas, o me hacían cosquilla...

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Después de recordarlo, creo que la muerte de mi abuela me ha marcado muchísimo y me ha hecho en gran parte como soy ahora. Otra parte importante en la vida de cualquier persona son sus amigos. Empecé a ir al cole a los cuatro años. No era una niña tímida, pero si muy reservada. Solía sentarme al fondo de la clase para huir de los profesores y observar al resto. Mis aspiraciones como estudiante no solían ir más allá de dejarme llevar con las redacciones de fin de semana y pasar las tardes dibujando. Nunca me gustaron las matemáticas, las cambié por griego en cuanto tuve oportunidad. Se podría decir que fui (y soy) humanista. No me consideraba líder, pero quizá si un gran punto de unión. La mayoría del tiempo me tocaba ejercer de conciliadora o de sensata. Recuerdo que una profesora de inglés me llamaba cariñosamente "The Glue". Mis compañeros de clase fueron los mismos siempre, desde los cuatro a los dieciséis años. Hasta los dieciocho estudié en otro instituto, sin ellos, con...

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Mi abuela merece un capítulo especial. Para mi siempre fue muy mayor, con las manos muy arrugadas y el pelo muy blanco. Tenía la voz como la de mi tía, pero envejecida, como si se hubiese cansado de hablar. Me gustaban sus manos; cogerlas, mirarlas, olerlas, jugar con sus dedos, probarme sus anillos...era como manejar el pasado. Me encantaba acostarme en el suelo del patio mientras ella me contaba historias de cuando era niña, sentada desde su enorme sofá. A veces ponía la radio y callaba. Yo también lo hacía, era fácil, nunca he sido de muchas palabras. Otras veces, cuando la memoria se lo permitía, me explicaba que esa voz tan grave pertenecía a un tal Louis Armstrong, o que Roberta Flack le cantaba su "Killing Me Softly" al "Year Of The Car" de Al Stewart. Cuántas tardes pasé dibujando mi propia "Vie En Rose" junto a Edith Piaf mientras mi abuela le susurraba a mi madre, "la niña tiene talento". Era muy sabia, como si hubiera vivido todas las ...

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Quizá el mejor recuerdo que tengo de aquella época es la música con la que crecí. Desde Sabina hasta Pet Shop Boys, pasando por Aretha Franklin o Cómplices. A veces creo verme a mi misma canturreando canciones de Luz Casal en nuestros viajes en coche. Esa era otra cosa que me encantaba, salir de paseo. Disfrutaba mucho más del camino que del destino, nunca quería llegar, ni tampoco volver. Los ojillos se me perdían a través del cristal y los oídos entre las guitarras de Pink Floyd o Dire Straits. Era casi un reto diferenciar una guitarra de un bajo. Adoraba tocar mi batería imaginaria con sorprendente precisión (todo lo precisa que puede ser una niña de cuatro años). Creo que con el único destino que solía estar conforme era con llegar a casa de mi tía, la hermana mayor de mi madre. Sentía un profundo respeto por esa mujer, pero a la vez, no podía evitar carcajearme de su tono de voz, una voz tan aguda que eliminaba cualquier ápice de imposición autoritaria. También cocinaba muy bien, ...

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Me encantaría. Sería capaz de dar lo poco que pueda tener por ser ese instante, esa pequeña fracción de segundo que transcurre desde que abres los ojos al despertar hasta que te das cuenta de quién eres y dónde estas. Por ese momento aparentemente insignificante he llegado a vivir todos los días. El mundo nunca me pareció un lugar peligroso, aunque si absurdo. Siempre me dio más miedo ser persona. La gente me resultaba extraña, muchas veces detestable. Sus costumbres no terminaban de hacer mella en mi y eso pronto me convirtió en "la rara". Tampoco entendí nunca esa costumbre de poner etiquetas a todo... Mi casa, lo que debería ser un refugio, parecía una trinchera de la que te obligaban a tomar parte. Mi concepto de familia es diferente del que puede tener el resto, creo que por "culpa" de dónde me tocó crecer. No nos equivoquemos. No me obligaron a trabajar a los tres años, no abusaron de mi, no presencié malos tratos. Aunque mis padres se divorciasen antes de que...

Fin Esperado

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El mundo dice "hasta aquí": -Yo puedo vivir sin vosotros, pero vosotros no podéis vivir sin mí. Me he cansado de sangrar por vuestras heridas, devolvedme ahora lo que os dí. Por causa y consecuencia del humano, por gana o desgana, he aquí el testimonio de uno de los muchos que no tendrá mañana. "¡Joder!, ¡Como algún otro puto desquiciado vuelva a aporrear la puerta, juro por mis muertos que lo rajo! Necesito aire, estoy hasta los huevos de este maldito olor a pólvora... A ver, ¿que coño se hace aquí dentro? ¿Huir de la realidad? Es de putos cobardes no echarle huevos a la situación e intentar solucionar las cosas, ya que los mierdas que nos gobiernan no se han olido antes esta movida. Y ahora claro, joderos putos primos mientras nosotros nos relajamos en nuestras chozas de la puta Moraleja. Hijos de perra desgraciados... ¿Cuánto aguantarán de pie estas cabinas? Un concierto de AC/DC las destrozaria fijo. Jojo...si el Toni y el Jose estuvieran aquí, al menos no me senti...