Cuando no hay música en la que esconderse, el silencio es violencia. Qué espanto compartir nuestras melodías con otro. Menos mal que siempre guardé canciones para mi.
Cuando por fin se disipa el polvo, la niebla, el dolor, descubro en mis naves que estoy destruida. Qué maravillosa visión para no olvidar jamás. Imagen