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Mostrando las entradas etiquetadas como sueños

Sueño nº4

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De pueblo conocido y despreciado por culpa del tiempo y sus gentes. De hotel conocido, atemporal, mal situado. Y él Eso. Ya no sé. No sé como seguir. De una errata propia de Morfeo, de esas que te joden el dia y te hacen replantearte lo que condenaste a olvidar. Duele en el estómago. Eso. O él. Sigo sin saber. Y un problema que surge de la irracionalidad del sopor. Yo. La que dió aquel portazo y ahuyentó su nombre como si de maldición se tratara, soy quien allí, en el subconsciente más ansioso y desconcertante, se parte la cara por él, o eso, o yo qué sé. Y abre la boca y le abre la boca y no le dice otra cosa que en vigilia no le diría y él o eso le responde algo que despierto quizá no haría. Y se asusta.

Sueño nº2

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Mientras el arte descansaba entre cojines de algodón, alisios y olor a sal, la inspiración enseñaba a la música como observar el nuevo entorno que les rodeaba. Así que con pies descalzos, pelo contra el viento y torso al Sol, ambos se adentraron en la maraña de losas blancas que poblaban la ruta del calor. Un mundo de casas, casitas pequeñas, frescas y de colores les llenaba la vista. Nuevas baldosas de cristal cocido al Sol les refrescaban los pies. Un torreón, de esos que solían albergar princesas de cabellos ensortijados, era aislado por las olas en el mar. De la nada surgió una plaza, de las de banco y blanco infinito. Y el cante de una sirena con piernas curtidas por los años les alegró el oido hasta hacerles sonreir, igual que a los niños que por allí correteaban. Decidieron darle un descanso a sus talones y se colgaron de los muros cercanos a la costa, para luego enterrar sus problemas en la arena de un paseo aún no transitado por el asfalto. Y disfrutaron con la ausencia de pal...

Sueño nº1

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Era como construir una cotidianidad paralela entre cuatro paredes, blancas creo recordar, pues las fotografías, los dibujos, el olor a tabaco y a familia habían hecho olvidar su color. Sentados juntos, pero en mundos diferentes, el arte y la inspiración se dejaban llevar por sus manos contra el papel. Siempre observando, la música les acompañaba, esta vez transformada en un tal Bixler-Zavala. En una esquina descansaba la pureza, con sus ojos clavados en el arte. Entonces, la realidad socialmente absurda se abre paso a gritos, obligándolos a abandonar pinceles, baquetas y cervezas, y tomar las armas como nuevo valor en alza. El arte suspiró resignado, pero usando su oposición no violenta, continuó dejándose ir entre lienzos. La pureza rompió a llorar. Sabía que la realidad observaba de cerca, pero nunca esperó que diera tal golpe. La música estalló en cólera, en sus notas no encajaba semejante silencio desolador. Y aún toleró menos que la inspiración saliera por la puerta sin más protec...

Pánico.

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Sabes que no irás a ninguna parte. Permaneces inmóvil dentro de mi mientras tu mente vuela sobre mis ganas. Dices que me abrazarás por la mañana mientras me clavas alfileres en los ojos. Y navegamos por el techo bajo tus pies, encarando nuevos muros con manos rotas, mientras estás a miles de kilómetros de aquí. No creo que esto termine así como así. Hay arañas en las paredes que apestan a nada. Cabezas muertas descansan por las esquinas, a veces me miran y me hacen sentir mal. Intenté taparme los ojos con las manos, pero los agujeros de las palmas me dejaron encontrar el camino para arrinconarte. Cuchillas flotan en el vapor del baño. Las burbujas de tus venas vuelven mis manos negras. Se escuchan susurros desde la otra habitación, sabiendo que el limpiaventanas sigue espiando. Desayuno testarazos contra el alma, durmiendo al borde del sueño catatónico, hasta que las caras grises que salen del techo esnifan silencio, a pesar de los gritos. Siento una cuenta atrás dentro de mi, ya empie...