Dímelo, te llegaba aullando o cómo o sollozando en la hora del último abrazo cuando la noche se despide y el sol asusta tras las nubes con su halo ambar? Dímelo, me sentiste trepar hasta tu...todo, por todos los silencios, y todas las palabras? Yo me sentí crecer. Nunca supe hacia dónde. Es más allá de ti. Lo comprendes, hermano? Es que se aleja el futuro cuando no tocas mis manos y se descuelgan suspiros entre farolas. Siento que debo seguir una infinita flecha, y va a llevarme lejos, no volveré nunca, sacos de recuerdos húmedos en fuga hacia lo eterno, goteando en cada tierra sollozos y preguntas. Pero mírate, tu forma familiar, lo que es mío, lo tuyo, lo que es mío, lo que es tuyo y me inunda. Mírate, que me llenas los miembros de vida, mírala, tu ternura, amarrándose a las mismas raíces, madurando en la misma cesta del tiempo, y saliendo de tu alma plena bajo mis dedos como la flor trémula que despierta a la vida.