
Anoche se nos acababa el mundo y nosotros, poetas, nos echamos a la calle.
Invadimos los parques, y engañamos con canciones y pan a las palomas. Nos perdimos silenciosos en todas las esquinas, allí donde se acaban las tiendas, los oficios diarios y los besos se apoderaron de las manos, del dorso de las manos sobre todo, del perfil de la boca.
Era muy fácil confundirnos con el escaparate de una zapatería, con la vieja casa siempre en obras de la que huye el viento en cuanto puede, con un portal oscuro integrado en la negrura de una calle sin salida.
Pasábamos inadvertidos por un resto de luz, por las escaleras de piedra, bajo la marquesina dibujada sobre la que se refugiaron, ya hartas de engaños y tristes, nuestras palomas.
Seguimos en la calle hasta que el nuevo día y un café nos convirtió en un cierre de persiana.
Amar en tiempos raros.
A veces... (Antipoesía)

A veces tengo miedo de la lluvia,
de las nubes,
del silencio que llevo conmigo a todas partes.
Tengo miedo a la noche,
a quedarme encerrada entre paredes de sueño,
a la palabra olvido.
Miedo a recorrer la casa
sabiendo que está vacía.
O a quererte mucho mejor que antes.
Recuerda el tiempo de querernos "parasiempre",
el mar,
el invierno.
Los barcos que llegan sin muertos a la orilla,
el ruido de las olas.
Y el viento,
recuerda el viento, amor, doblando tus esquinas.
Inevitable

Hoy quiero volver.
No me asusta saber
que me cuentas los lunares.
El océano nos arropa
y nos sigue hasta casa.
Hoy quiero volver.
Cuando marzo se acerca, ya sin tanto frío,
para recobrar aquel viejo cosquilleo.
Aquel olor salitre y miel de abeja
que se despeña, cuesta abajo,
por los acantilados de tu espalda.
Hoy quiero volver
al muelle, la playa, los susurros del alisio.
Regresar a ti,
al otro lado de los sueños,
por donde multiplicas
la ternura y los besos.
=)

Bueno, me gustaría aclarar que este blog no ha sido creado con afán de protagonismo o algo por el estilo. La antipoesía no lo permitiría.
Quiero dar las gracias al grande, grandísimo Kayako por haberme concedido este premio y por compartir con todo el que quiera su valioso chi. Gracias, gracias, gracias...
Y ya está.
Se que las normas del premio obligan a pasarlo a otras 7 personas, pero creo que no soy quien para otorgar valores o premiar a nadie. Todo aquel que pase por aqui es merecedor...
Nocturnidad (Antipoesía)

Pienso, respiro, palpo.
Sueño en sueños que quisiera soñar.
Cierro los ojos para mirar mejor.
Abro y cierro las manos con fuerza
"no estoy muerta".
Tu voz resbala entre la soledad
y me susurra al oído
"no estás sola".
Pienso, respiro, palpo.
Casi duermo sin poder dormir.
Me quedo quieta en mi nido de sábanas
y siento alivio
al desatarme de mi propio cuerpo.
A mi lado soy yo sin ser yo misma.
Tu inminente presencia me absorbe
y nos nace un idilio de silencios.
No entiendo cómo es posible
que yo sea capaz de contemplar
la felicidad con sus ojos de cristal.
No hay leyes del sueño en la vigilia.
Ya no sé si me mueven o me muevo
o si soy un espejo atormentado
que asesinó la imagen de su imagen.
No me quiero dormir.
Estoy viviendo un desdoblamiento tan precioso
de amor sólido, y cálida nostalgia
que soy lo que escapa y lo que queda.
Dentro de mí (Antipoesía)

Con los ojos
asomados a la noche,
contemplo las estrellas,
y dentro de mí,
por ese río incansable,
por esas ganas de ser,
de crear,
las siento y las descubro
reflejadas, luminosas,
como si mis entrañas fueran
el mismo cielo
en donde están ardiendo.
¡Nada es tan mío como lo es el mar cuando lo miro!
Elías Nandino.
Nunca he pretendido...

Nunca he pretendido que el día a día fuera un paraíso, o que el Sol te regalase siempre la misma luz, con sus rayos dorados.
En estas manos, con sus temblores, sus cicatrices, su frío constante, están los frutos de mi conocimiento, de lo que pueda o no conseguir. Y te ofrecen esto con ojos de almendra marina, una hilera rasgada que se estira rumbo a las sienes.
No hay más.
No, no intenté dar más pasos, tal como mi cuerpo entero lo deseaba, sino algo más corrupto: no esperar nada.
Decidle a los evangelistas que el paraíso huele a sulfuro.
No volverá la evasión como la barbilla a chocar contra mi pecho. El mirar por debajo del hombro, el dormir sin soñar, las botellas sin fondo.
Nunca se ha ido.
Viviendo como cabrones en un hoyo para desterrados, pacientes como las olas, sabedoras de que su vida termina en la orilla.
Desenlace (Antipoesía)

Ya no le pido nada a la poesía,
sólo buenos sentimientos.
Ni misericordia, ni fama, ni curación.
Quiero sentarme a mirar las aguas grises,
y en una vida pulida
por la mediocridad y la basura,
vivir igual a una roca.
Voy a olvidar la sensibilidad,
olvidaré la melancolía,
olvidaré lo parecido al talento.
Eso será más grande y más difícil
que lo que se hace pasar por vida.
El Sueño

Los sueños poéticos de los desgraciados, alcohólicos, don nadie, no son como los de los profesores, mezquinos, críticos o realistas.
Ellos trataron de hacernos creer en un nuevo paraíso inalcanzable, un espejismo.
El sueño no es un refugio, es un arma.
Creer en la libertad del hombre, es decir, el sueño acuñado en la realidad, la poesía hablando por la boca de todos y realizándose, concreta y palpable, en los actos de todos.

...
El pelo rubio de Duddits, tan bonito. Su llanto les había dolido, se les había clavado en la cabeza, como un cuchillo desafilado, ¡pero qué felices les hacía su risa! Oyendo reir a Duddits Cavell, volvían a creerse los cuentos chinos de toda la vida: que era buena la vida, que tenía sentido vivir, tanto de niños como de adultos. Que, además de oscuridad, había luz...
El Cazador de Sueños.
Stephen King.
18/08/08

Se me enreda el lunes en el pelo
mientras pienso en si el mismo sol
que me ciega la vista
abrazará tu piel hasta que yo pueda hacerlo.
No tendría sentido volver a dejarse llevar
por mareas que pueden salar viejas heridas
pero es tan difícil no descansar en la orilla de tus ojos...
Yo que conozco a todas las algas
a las mareas de otoño
a los ojos de la arena,
la que suelta su melena al viento desenfadado
necesito tocarte para dejar de temblar.
Y así quizá beber del agua de las estrellas
compartir contigo silencios milenarios
y el verde las hojas.





