No me gusta el viento.



No me gusta el viento.
Cuando era pequeña, tenía la certeza
de que el viento era un señor
que se apostaba junto a mi ventana
y me silbaba para no dejarme dormir.
No me gusta el viento.
Remueve y levanta las arenas del Sáhara
hasta traerlas a mi casa
y obligarme a estornudar
entre lágrimas de resignación.
No me gusta el viento.
En invierno tiñe mi nariz de rojo vergüenza,
como la de los alcohólicos al salir de los bares,
y me duerme los dedos de las manos.
No me gusta el viento.
No respeta mi pelo, ni mis ojos,
ni las hojas de los árboles.
No me gusta el viento.

Fuego (Antipoesía)



La muerte es un honor del que sólo son dignos los más puros. Muchos hombres se pudren, pero pocos hombres mueren.
La soledad sólo puede construirse sobre los cimientos de la desesperación.
Si.
Creo que voy a ponerme a construir.
...
Que mi vida no se sienta culpable.
No soporté bien la felicidad. Falta de costumbre.
Ya no soy libre para suicidarme desde que me he comprado un reflejo. Uno sólo muere cuando está solo.

Existe entre nosotros algo mejor que el amor: la complicidad.

Evasión (Antipoesía) - 200



Desatar las últimas cuerdas.
Subir globos llenos de besos.
Que se quede el mundo atrás.
El fondo de tus ojos da vértigo.
Necesito cogerme a tu vida desesperadamente
y ser arrastrados por el viento.
Ya estás en el espacio sin tiempo

Como en dias de mayo.



En mi memoria serás desde hoy,
como en días de mayo,
mi alma hecha pez.
El amor de todas mis vidas.
El final del camino.





"Siempre es en el mar donde mejor se quiere".
Andrés Eloy Blanco.

Cómo duele la incertidumbre...



Cómo duele la incertidumbre
cuando se aposta en la misma esquina
y se pinta los labios
de rojo tormenta.
Y se contonea, pide, discute,
bebe.
Y pone precio a sus secretos,
y llora todas las mañanas
sin que nadie lo sepa.



En este momento hay 6.470.818.671 personas en el mundo.
Algunas huyen asustadas.
Algunas vuelven a casa.
Algunas mienten para sobrellevar el dia.
Otras simplemente no admiten la verdad.
Algunos son hombres diabólicos, en guerra con los buenos.
Y algunos son buenos, luchando contra los malos.
Seis millones de personas en el mundo, Seis millones de almas.
Y a veces...sólo necesitas una.



Peyton Sawyer.
One Tree Hill.

Turbio es el aire...



Turbio es el aire aquí.
Y ahora helado.
Lo respiro
entre casas que pierden su fachada
contra la sal y el agua.

No se enfade usted, señor poeta...



La vida paga sus cuentas con tu vida
y tú sigues creyendo que eres inmortal.

Por Dios,
¡cógela del cuello de una vez!
¡Desnúdala como un desesperado!
Tírala sobre la cama
y haz con ella lo que se te antoje.
Vacíate, piérdete en sus pechos,
que grite, que arañe, ¡préñala!
Ponla a sudar tu esencia por el corazón.

Pero no lo cuentes de tal modo, señor poeta.
Hazlo con un gesto dulce, noble, amable
propicio para la melancolía.

De finales y caídas



Una nube de pétalos de terciopelo,
casi tan horripilante como la soledad,
atravesó ríos nadando, montañas caminando,
la vida suspirando,
y una manera muy peculiar
de comprender los consejos.
Le dijeron que se abrochase el cinturón,
que no fumara,
que no bebiera,
y se lanzó hacia la calle.
Si, se lanzó a la calle,
doce pisos abajo.

Aire salado



Los peces no deberían aprender a respirar fuera del agua. En el aire no existen corrientes marinas por las que huir, o evadirse de cualquier situación, desagradable o no.
Tierra firme no es tan inmensa como el mar. Allí puedes pasar mil vidas sin encontrar un sólo pez. Ése es el fin único de los peces.
Los peces deben nadar solos.
No deben ser felices, no están hechos para eso. Tampoco deben hacer felices a otro pez, no porque no sepan cómo, sino porque cuando un pez ama lo hace para siempre. Y eso normalmente suele ser mucho tiempo.
Los peces son infinitos, por eso no pueden tener memoria. Los recuerdos terminarían por enfermarles el alma; las edades del mundo pesarían tanto sobre sus escamas que no podrían escurrirse de la vida, y morirían de pena.
Los peces sólo deben entender de agua, sal y mareas.
Nada más.

Out the sea again,
out to see again.

Inédito



Antes de que llegaras
abriendo el cielo de mi vida,
la poesía hacía cosas extrañas.
Quizá fuera la soledad, o el decoro.

Entonces con atrevimiento,
incluso osadía, apareciste
un día soleado de junio.
Seguramente llegué tarde,
pues siempre he creído que me esperabas
en alguna parte.
Pero aparecí, ajena,
chorreando el pelo y la alfombra,
hasta el sillón color azul
donde aguardabas.

Sorpresa:
esta mujer, además de intransigente,
esquiva (dicen que dicen que dicen...),
viene dispuesta a regalarse. Te.

De pronto, supongo que inocente,
sin darme tiempo a ver el paisaje
que hoy ya es nuestro,
entré en tus grandes ojos
que iban tragándose los míos.

Ni un roce de las manos hubo.
Ni bar, ni parques, ni miradas encendidas
que tan deprisa empujan a los cuerpos
a contagiarse en nada.
Solamente nacían
bajo el cielo despejado de junio
dos rostros desesperados de perderse
echando por tierra sus antiguos principios.

Ahora me da vueltas el mundo.
No hay sensación comparable
a la de cruzar la esquina
de otra soledad, otro decoro...

Tú me miraste..



Tú me miraste
cuando yo era nada.
Tú me miraste así,
cuando estaba sin nadie.
Cuando pensé en irme,
Tú me miraste,
y eso fue para mí
volver a casa.
Aquella noche
tú me invitaste a entrar,
y entonces me miraste.

Pido Silencio (Antipoesía)



Ahora pido silencio,
dejadme tranquila,
os toca acostumbraros a mi.

Voy a cerrar los ojos.

Sólo quiero cinco cosas,
cinco mareas preferidas.

La primera es la plenitud absoluta.

Lo segundo es el invierno.
No puedo vivir sin que la lluvia
me refresque el alma.

Lo tercero, mi tierra.
El sol que amé,
el atlántico observador.

En cuarto lugar, mi cámara.
Los ojos de mis manos.

La quinta cosa son tus ojos.
no quiero dormir sin tus ojos,
no quiero ser sin que me mires.
yo cambio todas mis botellas
por que tú me sigas mirando.

Esto es todo lo que quiero.
Casi nada, o casi todo.
Ya podéis marcharos.

Viviré tanto que un día
tendrán que olvidarme por fuerza.

Pero porque pido silencio
no crean que voy a morirme.
Es todo lo contrario,
sucede que voy a vivirme.

Sucede que soy y que sigo.

Dentro de mí, aunque oscura
soy como un pozo en cuyas aguas
la noche deja sus estrellas
y sigue sola por el campo.

Se trata de que tanto he vivido
que quiero vivir otro tanto.

Nunca me sentí tan melódica,
nunca he tenido tantos besos.

Aún es temprano,
nadaré a solas con mi pez.

Déjenme con el día.
Pido permiso para nacer.

TE



La supremacía de unas nubes color asfalto,
el llanto del cielo sobre una piel
que no se cansa de buscar tus manos.
Quiero vivir contigo,
quiero morir de ti...

...

Vals (Antipoesía)



Yo toco el tiempo con las manos heladas,
sin cesar, de ropa en ropa,
durmiendo lejos.

No soy, no sirvo, no conozco a nadie.
No tengo ganas de mar,
no vivo en tu casa.

De noche y agua está hecha mi boca.
Es la Luna quien determina
lo que no tengo.

Lo que tengo está más allá de las olas.
Un rayo de agua, un alma para mí,
un fondo férreo.

No hay contramar, no hay horizonte,
no hay solución posible,
ni párpado vicioso.

No tengo tiempo.

Vivo de de golpe,
otras muchas veces sobreviviendo.
Mitad dormida, mitad durmiendo.

No hay olvido (Antipoesía)



Si me preguntáis en dónde he estado,
debo decir "Sucede".


Debo de hablar del suelo que oscurecen las piedras,
del río que que en el mar se destruye.
No sé sino las cosas que la memoria no pierde,
dejaré el mar atrás, y mi madre llorando.
Por qué tantos caminos?
Por qué un día se junta con otro día?
Por qué las noches se me acumulan en los ojos?

Si me preguntáis de dónde vengo
tengo que secarme los ojos
de recuerdos demasiado amargos,
con grandes bestias a menudo podridas
y con mi acongojado corazón.

No me he cruzado con recuerdos,
ni con soles lejanos que duermen en el olvido,
sino caras con lágrimas,
dedos en la garganta.
Y lo que se desploma
junto con las hojas en otoño,
y la oscuridad de un día que pasa,
mal alimentado con nuestra triste sangre.

Hay campos de oro, claves de sol,
todo cuanto nos gusta y aparece
en la dulce mirada de un niño,
por donde se pasean el tiempo y la candidez.

Pero no vayamos más allá de esa mirada,
no preguntéis dónde están las palabras
que el silencio acumula,
porque no sé qué contestar.
Hay tantos muertos,
y tantos muelles desde donde el sol se despide,
y tantas cabezas que golpean paredes,
y tantas manos que han encerrado abrazos,
y tantas cosas que quiero olvidar.

Libación de Cebada (Antipoesía)



Yo sé que la cerveza no huye dando gritos
a la llegada del invierno,
ni se esconde en iglesias tenebrosas
a buscar gargantas entre vástagos derrumbados,
sino que vuela sobre las ciudades,
sobre el invierno que ha llegado ahora
con un vaso vacío en sus manos heladas.

Cuando bebo
yo veo vagos sueños,
yo reconozco lo que está lejos,
y miro frente a mí,
detrás de los cristales,
reuniones de miradas ausentes.

Me alimento de su espuma y sus raíces,
lloro en su ausencia y en sus muertos,
acompañada de poetas caídos
en medio del invierno deshonrado.
Subo escalones de humedad y sangre
tanteando las paredes,
y en la congoja del tiempo que no llega
en un rellano me arrodillo y lloro.

Y hacia bares sin salida me encamino
vestida de gala imperecedera,
hacia bodegas solas, hacia sueños,
hacia botellas verdes que palpitan,
hacia tabernas desinteresadas,
hacia sabores de bilis y garganta,
hacia ebrias mariposas.

Entonces surgen los hombres de la cerveza
vestidos de sudor y sonrisas,
y sombreros de mentes derrotadas,
y traen copas llenas de ojos muertos,
y terribles espadas de salmuera,
y con roncos abrazos se saludan
cantando cantos de intención funeral.

Me gusta el canto ronco de los hombres de la cerveza,
y el ruido de monedas mojadas en la mesa,
y el olor de zapatos y madera podrida
y de vómitos verdes.
Me gusta el canto ciego de los hombres,
y ese sonido de sal que golpea
las paredes del alba moribunda.

Hablo de cosas que existen.
¡Dios me libre de inventar cosas cuando estoy bebiendo!
Hablo de besos abandonados en otros labios,
hablo de fuertes manos de borracho,
hablo del coro de los hombres de la cerveza
sonriendo en la barra con el rostro vacío.

Estoy en medio de ese canto,
en medio del invierno que rueda por las calles,
estoy en medio de los bebedores,
con los ojos abiertos hacia olvidados sitios,
o recordando en delirante luto,
o durmiendo en portales derrotada.

Recordando noches, circunstancias,
amargos hospitales, amigos que no están,
abrazos lejanos, lo que no pudo ser.
Recordando un golpe de ola en cierta roca
con un adorno de lágrima y espuma,
y la vida que hace una en ciertas ciudades,
en ciertas costas solitarias.
Un sonido de estrellas en las palmeras,
un golpe del corazón en los vidrios,
un tren que cruza oscuro de vagones malditos
y muchas cosas tristes de una triste mente.

A esa virtud de la cerveza llegan luchas,
y cansados amantes y sordas melodías,
y hay un tumulto de promesas rotas,
hay un furioso llanto de botellas,
y un crimen, como un látigo caído
sobre espaldas de un niño.

La cerveza clava sus espinas doradas,
y sus modales nefastos pasea,
entre puñales, entre medianoches,
entre roncas gargantas arrastradas,
entre cigarros y melenas despeinadas,
y como ola de mar su voz aumenta
aullando llanto y gritando frío.

No quiero más luz...



No quiero más luz
que tu sombra dorada,
donde brotan sueños
de una hierba sombría.
En mi alma,
por tu cuerpo abrasada,
para el mundo la noche.
Seremos el día.

Al Final



- No tenía que haber terminado así, ¿verdad?
- No, creo que no.

Llegaron a la cima del límite, como cuando se le da la vuelta a un árbol y sus raíces quedan al descubierto, indefensas ante los antojos del viento.
Cuando lograron desembarazarse de tanta agua, ya no quedaba nada por lo que seguir andando y se sentaron el uno junto al otro. Después de todo siempre había sido así.
Qué triste coincidencia es encontrarse en otro cuerpo. Y qué irónico conocer tan bien al otro, cuando se ignora tanto de uno mismo.

O Dios o Yo.



La fe no te protege.
La medicina, los airbags...ésas son cosas que te protegen.
Dios no te protege. La inteligencia te protege.
Esclarecimiento.
Pon tu fe en algo que de resultados tangibles. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que alguien caminó sobre las aguas? De los milagros modernos se encarga la ciencia; ordenadores, vacunas, estaciones espaciales...incluso el milagro divino de la creación. Materia creada a partir de la nada, en un laboratorio.
¿Quién necesita a Dios?
¡No!
La Ciencia es Dios.




God's will or your will?

 
©2009 De la vida y otros cuentos. | by TNB