
Tengo las manos frías.
He salido a la calle,
he vaciado las botellas correspondientes al día de hoy
y he regresado a casa
para volver a tumbarme sobre la cama.
He descubierto entonces
la enorme frialdad de mis manos.
Si, me preocupa
casi sin justificación,
porque es muy poca cosa tener las manos frías.
Este frío diciembre
está en mis manos, nada más.
Soy yo.
Veo la ventana igualmente cerrada
y la misma noche de siempre rodeándome.
En mí no es muy raro tener las manos frías.
Pero en un fugaz segundo,
mi pensamiento ha visto
la niebla tan probable,
las hojas grises del cuaderno de la vida,
donde el nombre que tengo estaría tachado
con la tinta del final de un recuerdo.
En un segundo (antipoesia)
Ternura (Tuya y Mía)

Todas las mañanas hago el mismo esfuerzo
para que funcione el día, para que sea cierto.
Que cayó en tu vida mi presencia y resto
las desilusiones de algún sueño muerto.
Todas las mañanas vivo la alegría
de tenerte tan cerquita, tú mi compañía.
De lo regular que yo pueda llegar a ser pretendo
deshojar mi margarita contigo este invierno.
Todas las mañanas hago el mismo esfuerzo
conseguir la chispa de la vida, ser aliento.
Sólo es tu mano, es la que me hace más fuerte
para ser mejor persona, es fácil a tu suerte.
Inma Serrano.
La mitad de tu sonrisa (Antipoesía)

Y no importa que un vacío empiece a abrirse
entre tus manos y las mías.
Que crepite el océano y que las mareas ahoguen
toda necesidad de seguir nadando.
Porque cuando todo eso pase, y sobre hasta el aire
volveremos a levantar nuestras paredes de agua.
Porque es mucho más difícil sobrevivir a uno mismo que al oleaje del otro.
Porque la sal algún día olvidará nuestras heridas,
y temblarás al escucharme decir "te quiero".
Fechorías (Antipoesía)

- ¿Su nombre?
- Como más le guste.
- ¿Qué tal...María?
- De momento, acepto.
- ¿Está usted sola?
- No, estoy con usted.
- ¿Le apetece beber algo?
- Su deseo tiene todos los derechos.
- ¿Qué clase de hombres le gustan?
- Artistas, parados, desgraciados.
- ¿Sus preferencias?
- Los hombres tristes, pero no más que yo.
- ¿Lee usted libros?
- Neruda, Bukowski, Tolkien.
- Es usted prácticamente perfecta.
- Perfecta para usted, quizá.
- ¿Qué le gusta que le regalen?
- Lo mejor de la vida es gratis.
Y nos ahogamos en el otro.
El lunes, el martes, el domingo
y el lunes siguiente.
Discutimos sobre Baudelaire,
luego sobre Séneca.
- Tiene usted unos ojos inolvidables.
- ¿Sólo los ojos?
Y nos ahogamos en el otro,
el mismo día, a la misma hora,
lo cual es infrecuente, extraño y maravilloso.
A Lo Lejos (Antipoesía)

No insistas.
Alguien a lo lejos me está matando el sueño.
Alguien para los relojes del tiempo.
Alguien a lo lejos acaba consigo mismo.
No me culpes
si no se rondar por tu casa,
por no husmear en la tierra tus pisadas,
por traspasar tus muros,
por abrir los ojos para verte soñar.
por cavar zanjas
y despejar todos tus caminos.
Hasta el fondo del vaso,
también desde tu oscuro fondo,
caían mis palabras
difíciles,
amargas,
como gotas espesas y brillantes
que iba sorbiendo el tiempo.
Como cuando un gesto es para siempre,
como la tinta invisible de un idioma
que iba olvidando mientras lo aprendía.
Y el instante nacía solo para morir
de memoria,
en fuga hacia el presente.
Tenerte será perderte.
No tenerte será esperar que no llegues.
Fino hilo de los días...
Korsakoff

No recuerdo lo que pasó hace un par de horas.
Cuando duerma olvidaré esta tarde.
En los días como hoy pierdo el pasado
y en las noches ya no recuerdo otros días.
Pero cuando los bares cierran
todo lo olvidado pasa por la mente.
Y entonces es tan doloroso soñar,
es tan hermoso lo que se fue
que deseas despertarte.
Y no puedes.
Ya no.
Diciembre

¿Y si cerrara los ojos?
¿Y si dejara que el vacío llenase esta página
como el agua los huecos de árboles desarraigados?
Tengo una silla vacía dentro de una botella.
Dos vasos rotos junto a la ventana.
Una foto tuya enredada en el pelo.
Una casa enorme llena de habitaciones vacías.
Tengo un lince, un planeta, un geranio, la estrella polar,
todo dentro de mi bolsillo.
Tengo un alma, un recuerdo, un horizonte
y nada nada está en su sitio.
Aún no es de noche
y ya ves, también escribo.
Mañana alguien lo leerá
y volveré a sentirme abandonada
por esas palabras a las que no supe contestar.
...





