Viva la vida



Solía gobernar mi mundo.
Las mareas se calmaban con el batir de mis palmas.
Ahora por las mañanas vuelvo a despertarme sola
vagando por las calles que solía poseer.

Solía llevar las riendas de las batallas.
Sentí el miedo en los ojos de mis enemigos.
Escuché gritar a las gentes mi nombre con fervor
ahora nadie me recuerda.

Me intoxiqué con el salvaje viento del oeste
tumbando portones para poder entrar.
Reventé cristales de rosetones al ritmo de los tambores
ahora no puedo creer en lo que me he convertido.

Los revolucionarios sirvieron mi cabeza en bandeja de plata
y me sentí como una triste marioneta con una sola cuerda.
Quizá no era un mundo justo
pero ocurría cuando Yo gobernaba mi mundo.

¿Otra copa?



- ¿Te apetece otra copa...mmmm...?
- Increíble. Llevamos toda la noche juntos y ni siquiera sabes quien soy.
- Claro que sé quien eres, lo que pasa es que no sé cómo te llamas.

Autorretrato



Entre el ordenador, la botella y la cámara de fotos
se me pasa la mitad del día.
Algún día se convertirá en medio siglo.
Siento que vivo en ciudades ajenas y a veces converso
con gente ajena sobre cosas que me son ajenas.
Escucho mucha música: Portishead, Metallica, Mike Oldfield, incluso Triana.
En la música encuentro la fuerza, la debilidad y el dolor, los tres elementos.
Mi cuarto no tiene nombre.
Leo a poetas vivos y muertos.
Aprendo de ellos tenacidad, fe y orgullo.
Intento comprender a los grandes filósofos
pero la mayoría de las veces no me comprenden a mi.
Me gusta dar largos paseos por las calles de mi ciudad,
la que me toque vivir
y mirar a quienes me cruzo, envueltos por su espacio vital.
A mi lado crecen árboles que no expresan nada,
salvo su verde perfección indiferente.
Aves negras caminan por los campos
siempre esperando algo, pacientes como viudas herederas.
Ya no soy tan joven, mas sigue habiendo gente mayor que yo.
Me gusta el sueño profundo, cuando no quiero seguir andando
y perderme por caminos rurales, cuando pinos y casas
se difuminan como nubes con el buen tiempo.
A veces me dicen algo los cuadros en los museos
y la ironía se esfuma de repente.
Me encanta contemplar el rostro de mi hermano.
Cada semana, el domingo, me comparto a mi manera.
Cuando mi alter ego me lo permite me reúno con mis amigos
de esta forma seguimos siendo fieles.
Mi país se liberó de un mal. Quisiera
que le siguiera aún otra liberación.
¿Puedo aportar algo para ello? No lo sé.
Soy hija de la mar,
como parece haber escrito sobre mi Pablo Neruda,
soy salitre, marea y tambores,
y todos los caminos del alto mundo
se cruzan con los senderos de una vida que, de momento,
a mí me pertenece

Nada Sin Ti



Nada es sin ti,
nada en la nada
mi nada perdida naufraga
sin ti.

La ola nada sobre nada
sin ti sola la ola nada.



Lina Zerón

Roto


Se me queman las alas
En el cielo no me quieren
y el infierno esta lleno.
Así que deambulo por la vida
tras el telón,
escondida de todos
hasta que encuentre otro dia
que volver a estropear.

De tí.



Dímelo, te llegaba
aullando o cómo o sollozando
en la hora del último abrazo
cuando la noche se despide y el sol asusta
tras las nubes con su halo ambar?

Dímelo, me sentiste
trepar hasta tu...todo, por todos los silencios,
y todas las palabras?

Yo me sentí crecer. Nunca supe hacia dónde.
Es más allá de ti. Lo comprendes, hermano?
Es que se aleja el futuro cuando no tocas mis manos
y se descuelgan suspiros entre farolas.

Siento que debo seguir una infinita flecha,
y va a llevarme lejos, no volveré nunca,
sacos de recuerdos húmedos en fuga hacia lo eterno,
goteando en cada tierra sollozos y preguntas.

Pero mírate, tu forma familiar, lo que es mío,
lo tuyo, lo que es mío, lo que es tuyo y me inunda.
Mírate, que me llenas los miembros de vida,
mírala, tu ternura,
amarrándose a las mismas raíces,
madurando en la misma cesta del tiempo,
y saliendo de tu alma plena bajo mis dedos
como la flor trémula que despierta a la vida.

Autobiografía



Nací en 1987.
ya no vivo en mi ciudad natal
no me gustan las despedidas
a los tres años en Las Palmas era hija de una profesora
a los diecinueve estudiante en una escuela de arte
a los treinta y cinco en Sevilla fui madre de una profesora
y desde los diecisiete años soy fotógrafa.

Hay personas que conocen las diferentes partes del cuerpo
otros entienden de peces
yo, de objetivos.

Hay personas que se saben de memoria el nombre de cada estrella
otros saben escribir felicidad
yo, melancolía.

He dormido en bancos de parques y en grandes hoteles
he conocido el dolor y también lo he provocado
a los veintiún años volví a enamorarme
y a los treinta.

En 2008 mi vida se reforzó con tres nuevos pilares
En 2010 perdí la cabeza en Londres
y la encontré en Estados Unidos
veinte años más tarde.

A los cuarenta y seis años durante cuatro meses no pude salir de la cama
a los cincuenta volé de Holanda a Australia en seis horas
no conocí a Neruda, pero creo que nadie me conoce mejor que él.

En 2004 conocí a mi hermano de alma.

Han intentado alejarme del alcohol
y han fracasado
tampoco he sido aplastada por enfermedades incurables

En 1997 me regalaron mi primer beso
en 2047 la vida se lo llevó

No me enamoré de la mayoría de los hombres con los que estuve
no envidié a nadie
ni siquiera a quien lo merecía
engañé a mis principios
pero nunca hablé mal de mis amigos a sus espaldas

He fumado y no tengo cáncer
tuve la suerte de ganarme el pan con lo que me pedía el alma

Si mentí fue por piedad
pero también dije verdades a medias

He montado en tren, en avión, en barco y en coche
aún hay quien no puede hacerlo
he ido al teatro
aún hay quien no sabe que existe

Sin embargo desde 1998 no voy a muchos de los sitios
donde se supone que debería ir
iglesia, mezquita, sinagoga
pero a veces me gusta que me adivinen la vejez

Se ha expuesto sobre mi obra en más de medio mundo
pero en mi tierra no se me reconoce.

Hasta ahora no he tenido que volver a amar a nadie
tampoco es obligatorio
nunca seré presidenta o algo parecido
tampoco me gustaría serlo
nunca he ido a la guerra
no he huido en plena noche de un bombardeo
no he recorrido los caminos del exilio bajo la mirada fría de la inquisición

Pero he crecido cuando tuve que crecer
he formado una familia
y me han llenado de orgullo.

Amigos, en pocas palabras
hoy en Barcelona aunque consumida por la nostalgia
puedo decir que he vivido como pensé que no lo haría
pero los años que me quedan por vivir
y las cosas que puedan sucederme
¿quién lo sabe?

Que no llega



Esta tarde tal vez...
sólo si el cielo azul
salta de detrás de las nubes
y que sólo él se encuentre en el café,
y nadie pueda nunca saber
que anduve entre muertos,
parcas, vientos del norte,
que yo también he sido terror.

XXXI



Quiero saber a qué vientos
llorar tu nombre cuando te espero.
Hay una brisa o mano tierna
que quizás sepa de tu pelo.

Pero dime dónde pongo
estas palabras como gotas.
No sé dónde asomar los ojos,
a qué lado volver la cara.

Escúchame,
es azul y lejano.
No tengo indicios, sólo palabras.
Ya ni dónde buscarte tengo,
ni cómo hallarte, que yo sepa.

Es que nunca vi claro, creo.
Y desde siempre supe cómo eras.
Perfecto para mis ojos,
para mis silencios.

Y ya está.



La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
No recordaba haberme dormido y tampoco sentía que hubiese despertado. No había dolor de cabeza, ni arcadas, ni sequedad en la boca. Tampoco me pesaban los párpados, incluso me atrevería a decir que nunca me había encontrado mejor. Los pies me engañaban, no parecía haber suelo por el que andar, y mi cuerpo respondía rápidamente a cada estímulo. Me sentí plena y, porqué no, me apeteció bailar. Deambulaba sin pesadez a saltitos por la habitación, todo estaba bien, podría decir que era perfecto. Si, perfecto. No necesitaba nada más, ni a nadie más.
Era feliz, por fin.
Hasta que tropecé con mi reflejo en un espejo.
La melena me tapaba más de media cara, y aún así no conseguía disimular mis profundas ojeras. Mis pómulos sobresalían más que mis ojos, fríos y apagados ahora. El color de la vida se había ido de mis labios y de mi piel, mis manos ya no temblaban.
Al bajar la vista hasta el abdomen descubrí un enorme agujero que me atravesaba. No recuerdo sensación más dura que aquella, era como si mi ombligo hubiese reventado y hubieran usado un cuchillo para buscar mi alma, sin resultado alguno. Mi primera reacción fue intentar tocarlo, pero las vísceras siempre me han dado muchísimo asco, mucho más las mías.
Me percaté de que mi cama era una inmensa mancha de sangre, anormalmente oscura, podrida, y que mi ropa era de un color rojo intenso y líquido.
Fue entonces cuando me di cuenta, me había asesinado.
Intente llorar, gritar, mostrar alguna emoción coherente, y nada. "Algo habrá que hacer" pensé, pero solo me apetecía seguir bailando.
Casi sin interés busqué por la habitación algo que me hiciera descubrir el por qué de mi suicidio.
Encontre un cuchillo enorme y oxidado detrás del espejo, alguna que otra pastilla esparcida por el suelo, botellas vacías y fotos, muchísimas fotos. Algunas de mi familia, otras de las que fueron mis amigos, y muchas otras de las que yo solía hacer. "Vaya, no era tan mala".
Me senté en la cama. Es difícil pensar o sentir algo cuando...bueno, cuando se está muerto.
El tiempo, o lo que fuera aquello, seguía pasando igual de despacio. Ya daba igual, el sentimiento de indiferencia hacia todo era tan grande y abrumador que solo me apetecía...si, seguir bailando.
Después de todo, las cosas seguían sucediendo, y el mundo seguía dando sus absurdas vueltas...desde que me maté.

...

Quisiera... (Al Mar)



...encontrarme a mí mismo, no tener que ser aire, mar, océano por poder decir Te Quiero.

...robar a Neruda de la muerte, traerle para que pudiera verle. Para que pudiese conocerle y se desencante un poco más de mí.

...ahogarme en lágrimas, despertarme en tu mundo sirena.
bajo el mar las lágrimas subirían, formando destellos en la superficie del mar.

...que tus ojos nunca se hubiesen posado en mí. No te alarmes mi amor, eres perfecta. pero yo sé que no puedo merecerme algo así.

...trasvasar el mar a miles de tarritos, cruzarlo a pie hasta tu vera y regalarte toda la sal para que pudieses conservar lo que quisieras.

...un verano eterno, tempestades dentro del cuaderno, lluvia dulce de manantial. Luz, sol, que los reflejos en tu piel me despertaran cada día.

...tener alguna ilusión, una sola. como todo el mundo.




F.N.T.

Resacas y vicios



Abro los ojos
y veo que son más de las tres de la tarde.
El mismo ritual
con el mismo dolor de cabeza.
Y me doy cuenta de que es verdad,
"se ha ido para mejor."

 
©2009 De la vida y otros cuentos. | by TNB