
A este lado del espejo las cosas no son tan complicadas como muchas veces nos empeñamos en hacerlas parecer.
¿Tienes hambre? Come. ¿Tienes sed? Bebe. ¿Te sientes solo? Sal a la calle. Las aceras están infestadas de gente igual que tú.
Es la norma básica con la que nacemos, los niños se rigen por ella.
Los problemas comienzan al crecer, cuando se come por gula, se bebe sin sed y no se sale a la calle por miedo a que algún desgraciado te pegue un tiro.
Cuando tu mayor preocupación es pensar en que ponerte para buscar un trabajo de mierda que te reporte un sueldo de mierda, o de qué iba la película del macizo de turno que pusieron el otro día en no se qué canal de televisión es que algo no va bien.
Es entonces cuando aquel niño te grita desde dentro que se asfixia, que se ahoga en alcohol, que la nicotina no le deja respirar.
Y para que se calle, te compras un cochazo. A ver si el ruido el motor sepulta sus lamentos. Y follas hasta la sinrazón, a ver si entre gemido y gemido pierdes el sentido y desapareces.
Y comienza la decadencia del hombre, la pérdida del ser humano, eso da miedo.
Es ese miedo a la pérdida, o a quedarse dormido a mitad de aquella película lo que nos despierta el sentido de supervivencia, el mantenerse cerca de lo más parecido a estar vivo sólo por estar más vivo que el resto. Esa es la soberbia del ser humano.
Entonces aparece aquel desquiciado y te pega un tiro. Y sin más se acaba todo.
Si se vive por vivir, se muere por querer estar muerto.
De Paso.
A él.

Recuerdo cómo le brillaban los ojos al verme, hace años. Y cómo esa cercanía me asustaba más que cualquier tirón de orejas de mi madre.
Y las fotos borrosas, como los recuerdos que a menudo me esforzaba por tener. El parecido físico era inexistente, por suerte heredé los rasgos infantiles de mamá.
Pero sucedió, ahí estaba.
La capacidad de autodestrucción. La falta de interés total en el bienestar de la gente por la que sentía alguna clase de extraña estima, porque a eso no se le podía llamar querer. Él nunca supo hacerlo. Y cuando lo intentaba, hacía aún más daño.
Reconocí esa especie de resentimiento contra la Humanidad por haberle hecho como es.
No podía evitar llamar la antención, tenía ese tipo de personalidad tan atractiva como devastadora que hacía que el resto del mundo dependiese de su nefasta voluntad.
Cualquier sentimiento mínimamente humano le hacía huir, evadirse con el daño de su interior y renacer estando aún más vacío. Le gustaba la comodidad de la ausencia de sentimientos.
Él es todo lo que nunca he querido ser, y lo estaba viendo al reflejarme en el espejo. La ironía de la vida me jugaba una mala pasada. Mi padre se abría paso en mí, y no podía hacer nada por evitarlo.
Walk In The Sky.

Con el viento de cara y la altura que hay desde el asfalto hasta la azotea, la percepción de la ciudad es menos egoísta.
Es casi liberador, a pesar de las voces que me susurran al oído que puedo volar. ¿Cómo hacerles entender que no es saltar lo que me hace falta?
La cantidad de realidad en mis pulmones depende únicamente de los golpes que aguante mi cráneo contra el granito. Entonces el vértigo aparece en forma de ojos cerrados.
Y me mareo, y echo de menos beber sin sed, y me arrepiento de no haber sabido mirarte a los ojos, y te recuerdo con más fuerza.
Y te quiero.
Hasta que aparece el goteo. Mira como se cuelan mis sentimientos por las sienes, mira como vuelven a caer al suelo y se mezclan con las lágrimas que no sé derramar, y no lo entiendo. Creía que sentía lo suficiente como para llorar por ti.
Y es que adoro el sonido de tus pasos cuando te vas, ¿por qué no te vas? ¿por qué no sabes volver?
¿Vivir por el placer de estar vivo? Ojalá supiera lo que eso significa.
Sueño nº2

Mientras el arte descansaba entre cojines de algodón, alisios y olor a sal, la inspiración enseñaba a la música como observar el nuevo entorno que les rodeaba. Así que con pies descalzos, pelo contra el viento y torso al Sol, ambos se adentraron en la maraña de losas blancas que poblaban la ruta del calor.
Un mundo de casas, casitas pequeñas, frescas y de colores les llenaba la vista. Nuevas baldosas de cristal cocido al Sol les refrescaban los pies. Un torreón, de esos que solían albergar princesas de cabellos ensortijados, era aislado por las olas en el mar.
De la nada surgió una plaza, de las de banco y blanco infinito. Y el cante de una sirena con piernas curtidas por los años les alegró el oido hasta hacerles sonreir, igual que a los niños que por allí correteaban.
Decidieron darle un descanso a sus talones y se colgaron de los muros cercanos a la costa, para luego enterrar sus problemas en la arena de un paseo aún no transitado por el asfalto.
Y disfrutaron con la ausencia de palabra y la simple presencia del otro, de las gentes que les saludaban con ojos sonrientes, del olor salitre y del viento cálido del sur.
La música encontró nuevas melodías que aprender en su sinfonía particular, mientras que la inspiración se dedicaba a memorizar cada sentimiento para regalárselo intacto al arte, nadie lo merecía más que él.
De vuelta a la burbuja, la música recitaba cada estrofa que la inspiración mostraba con mundana precisión, para disfrute del arte, cuyos ojos se iluminaban con cada recuerdo.
Yo También.

La espera no había conseguido mermar las esperanzas depositadas en aquel momento, y lo notaban.
Era la primera noche de muchas otras, pero aquel sentimento de extraña familiaridad se respiraba en cada comentario, en cada sonora carcajada, en cada cerveza compartida.
Con los primeros rayos de Sol cegándoles la vista, justo antes de que los párpados perdieran la batalla contra el sopor, salió de la nada, y no hubo ni una palabra más:
- ¿Y si te quisiera..?
- Yo ya lo hago, creo.
...
El Hombre de los Ojos Bonitos.
Cuando éramos niños, había una casa extraña. Siempre tenía las persianas echadas y nunca oíamos voces dentro.
El jardín estaba lleno de bambú. Nos gustaba jugar en el bambú. Jugábamos a ser Tarzán, aunque no había ninguna Jane.
Y había un estanque muy grande con los peces de colores más enormes que haya visto. Y estaban domesticados. Venían a la superficie del agua y comían trozos de pan de nuestra mano.
Nuestros padres nos habían dicho "Jamás os acerquéis a esa casa". Así que, claro está, íbamos. Y nos preguntábamos si alguien vivía allí.
Pasaron semanas sin que viéramos a nadie. Y un día oímos una voz desde la casa "¡maldita puta!". Era la voz de un hombre.
Entonces se abrió la puerta mosquitera de la casa y el hombre salió. Llevaba en la mano una botella de bourbon. Tenía unos treinta años. Llevaba un puro en su boca. Iba sin afeitar. Su pelo estaba revuelto y despeinado e iba descalzo, en camiseta y calzoncillos. Pero le brillaban los ojos, llameaban de luminosidad, y dijo "Hola caballeretes, os lo estáis pasando bien, espero." Luego soltó una risita y volvió a entrar en la casa.
Nos fuimos, volvimos al jardín de mis padres y pensamos en ello. Decidimos que nuestros padres no querían que fuésemos allí porque no querían que viésemos jamás un hombre así. Un hombre fuerte y natural, con ojos hermosos. A nuestros padres les daba vergüenza no ser como ese hombre, por eso no querían que nos acercásemos.
Pero volvímos a la casa, con el bambú y los peces domesticados. Fuimos muchas veces durante muchas semanas pero nunca volvimos a ver u oir al hombre. Las persianas estaban echadas, como siempre y todo estaba en silencio.
Entonces, un día al volver del colegio, vimos la casa.
Había ardido. No quedaba nada, sólo los cimientos humeantes, negros y retorcidos. Nos acercamos al estanque y no quedaba agua en el, y lo grandes peces naranjas estaban allí muertos, secándose.
Volvimos al jardín de mis padres y hablamos de ello. Y decidimos que nuestros padres habían quemado la casa. Los habían matado. Habían matado los peces porque eran demasiado hermosos. Hasta el bosque de bambú había ardido. Habían tenido miedo del hombre de los ojos hermosos.
Y entonces tuvimos miedo de que durante nuestra vida sucedieran cosas así. De que nadie quisiera que otra persona fuese fuerte y hermosa de esa forma, de que los demás no lo permitirían, y de que muchas personas tendrían que morir.
Charles Bukowski.
11

Alguien dijo que ya quedarían así, no sería una unión por contrato o por compromiso verbal.
Era como si antes de que existiera la vida ya hubieran hablado para encontrarse de esa manera. Como si Dios hubiera fracasado a la hora de crear a dos personas diferentes y hubiera elegido repartirlas por la vida para que se encontraran de repente y sin avisar.
Algo tan sumamente especial, tan único y eterno como eso que suelen llamar comúnmente "amor", pero con todas las ventajas del profundo respeto fraternal. Necesitar sin depender.
El arte como base de una relación resistente a las mareas ajenas y a los terrores propios, de esos que sólo el otro es capaz de sanar. La capacidad de confiar en los principios de algo creado a ciegas cada día. Absoluta convicción de que siempre estará, y de que si se va, volverá.
Si el simple hecho de existir los mantiene unidos, ¿qué significado tiene para ellos entonces compartir la vida?
Por S.M.R. / I.R.S.
Asfixia paranoide.

Me encuentro menos definida, como más difícil de encontrar a medida que pasan los días.
Es como desenfocarse y dejarse llevar por la divagación, perderse en lo abstracto.
La más mínima mota de polvo en mis ojos es un síntoma de descontrol, no es normal que disfrute con ese extraño picor, ni con la sensación de que he hecho algo mal.
Ahora se supone que estoy en un lugar que no debería estar viendo cosas que se supone que no debería ver. Y es que no se porqué no hay nadie lo suficientemente cercano para hacerme levantar la cabeza, quizá porque nunca fueron tan reales como parecía ser.
A veces creo que soy capaz de ver a través de mi, no soy consciente de en que consiste el mundo, ni me siento parte de el. Tampoco me importa. Me concentré en navegar entre los sentimientos de la razón y funcionó. Joder si lo hizo.
Porque fui yo quien se perdió por el camino, no tú.
Simplemente era yo, sólo eso.
Paranoia Agent. Capítulo 11.

"Se perfectamente quién eres. También se por qué estás aquí.
De algún modo te he llamado, ¿verdad?
Lo he pensado, quería desaparecer. Y ni tan siquiera quería pasar por aquella operación para seguir viviendo...
Pero estaba completamente equivocada.
...
Por lo visto atacas impulsivamente a las personas que intentan huir de la realidad, ¿me equivoco?
¿Realmente crees que alivias a esa gente de su sufrimiento con eso? ¿Te crees que eres una salvación para ellos?
Siéntate por favor, te voy a explicar por qué los humanos no son ni tan débiles ni tan deplorables como tú te crees. Obedece y siéntate ahí."
Anti - Poema nº 11.

Implosionando desde el cielo, linde entre dos montañas,
la mitad de la luna.
No gira, no avanza en la noche, la cavadora de ojos.
A ver cuántas estrellas es capaz de ahogar en la charca.
Entierra una cruz de luto entre mis cejas, y sonríe.
Híbrido de metales azules, noches de ardientes luchas,
mi corazón vomita cual borracho elegante.
Tú que vienes desde tan lejos, familiar desde tan lejos,
a veces inundas mi mirada debajo del cielo.
Quejumbre, tempestad, remolino de nada,
cruzas encima de mi alma, sin detenerte.
Viento de los sepulcros acarrea, destroza, dispersa tu raíz soñolienta.
Arrancas los grandes árboles al otro lado de mi pena.
Pero tú, escuálido, pregunta de humo, espiga.
Eras quien iba formando el viento con hojarasca seca.
Detrás de los vasos vacíos, blanca espuma de cebada,
¡ah nada puedo decir! Estas hecho de todas las cosas.
Ansiedad que partiste mi pecho a cuchillazos,
es hora de seguir otros caminos, donde el pasado no sonría.
Tempestad que enterró mi esperanza, turbio revuelo de tormentas.
para qué tocarte ahora, para qué entristecerte.
He de seguir el camino que me aleja de todo,
donde no estés atajando con tu dulce angustia, muerte o invierno,
con tus ojos abiertos entre el olvido.
Yo, yo y yo.

Traumatismo cráneoencefaloide con triple salto mortal a tercera escala sobre el monte más elevado de la azotea de mi casa. El bla bla bla de una lengua de papel mojado que tritura cualquier pensamiento pseudocoherente que vomita mi mente aun dormida por la (sin)razón.
Me duele el alma de no poder mirarte a los ojos, ni a la bragueta. Oh cerveza desgraduada por el oxígeno que ensucia el aire, cuánta de esa sed que no se calma intentaste ahogarme. Puta desagradecida, yo intentándo acogerte en mis entrañas y tu empeñándote en abrirte paso por mi garganta, ¡egoísta!
Click.
Tick tack.
Y demás palabrejas creadas para sustituir el idioma de los oídos, pero que tan bien quedan en los textos. O montones de palabras como éste.
Quedan tan bien como ser feliz, como amar. Ojala fuera así de sencillo.
Después de todo no hay mayor verdad que esa. Amar no es tan fácil como matar a alguien. Aunque quedamos mejor ante la "suciedad" siendo humanos, ¿no?
Animatrix.
Alguien puede decirme, ¿por qué me parece más real cuando sueño que cuando estoy despierto? ¿Cómo puedo saber si mis sentidos me engañan?
Hay algo de ficción en tu verdad.
Y hay algo de verdad en tu ficción.
Para conocer la verdad, tienes que arriesgarlo todo.
¿Quién eres?
¿Estoy solo?
Ya no estás solo.
http://www.tu.tv/videos/animatrix-4-historia-del-chico
Remiendo.

Es simple.
La realidad es una luz que nos espera al final de un horizonte cercano. Y nosotros, unidos bajo el mismo azul, tenemos como meta el anhelo de un cielo posible.
Perseguimos los sueños tan rápidamente como éstos se materializan ante nuestros ojos. Ese espejismo nos susurra que podemos ser libres, espejismo que se convierte en ilusión cuando se navega sobre las olas de una sana ambición.
Y nos crecemos, nos enorgullecemos por la plenitud que producen tantas preguntas que se esconden tras respuestas que necesitamos oír. Se puede distinguir el triunfo del olor a razón.
Tumbados en el suelo empapados del vapor que se desprende de las sienes del mundo, los sueños se acercan, las nubes descienden. Arañamos paredes de algodón convencidos de que conseguiremos dejar de destilar la paranoia que se filtra por la razón. Las sombras que se formaban en la nada nos advierten del comienzo del nuevo día, pues vivir ya no da miedo.
La conclusión final actúa con la verdad en la mano, la libertad es más que una ilusión que nos espera en los lugares a los que vamos al dormir.
Derrame.

Es simple.
La realidad es una sombra que nos espera al final de un horizonte lejano. Y nosotros, extraños bajo el mismo azul, tenemos como meta el anhelo de un cielo imposible.
Perseguimos los sueños tan rápidamente como éstos se disuelven en el océano. Ese espejismo nos susurra que podemos ser libres, espejismo que se convierte en desilusión cuando se ahoga con las olas de una egoísta ambición.
Asustados, nos avergonzamos por la culpa que producen tantas preguntas que se esconden tras respuestas que no queremos oír. Se puede distinguir el asco del olor a confusión.
Tumbados en el suelo empapados del vapor que se desprende de las sienes del mundo, las pesadillas se acercan, las nubes descienden. Arañamos paredes que nos resbalan de los dedos con la esperanza de conseguir dejar de destilar la paranoia que se filtra por la razón. Las sombras que se forman en la nada nos advierten del comienzo del nuevo día, pero me pierdo a mi misma porque vivir me da miedo.
La conclusión final actúa a traición detrás del engaño, la libertad es simplemente una ilusión que nos espera en los lugares a los que vamos al dormir.
A trozos.

El mar se evapora y parece que a nadie le sorprende.
Las farolas de las calles se vician por incomprendidas, nadie las entiende.
Las nubes que nos observan desde el cielo explotan en una lluvia que no moja, pero empapa cada palabra que no soy capaz de decir.
Por las alcantarillas se cuelan hojas, despreciadas por los árboles que se niegan a dejarlas vivir.
Parece que está escrito, pero no sabemos leer entre líneas:
"La música es aquello que te salva cuando la vida de sujeta del cuello"
Metáforas que se pudren como en verano las orquídeas, como cuando con la Luna nueva las estrellas pierden su destello.
Porque me sobran motivos, razones.
Como a esta ciudad mendigos entre cartones,
Para volver la cabeza y fingir que no te he visto.
Más triste sería elegir la tercera opción, la que se elige por cobardía,
Porque sé que aunque no te lo merezcas, te sonreiría,
pero terminaré por decir que no te vi.
Anti - Catódico

A la mierda la televisión.
Es hora de mantener limpias nuestras decisiones.
Los sabios esperan su estallido contra el asfalto.
Se repite. La misma vieja historia que se repite,
se repite, y se hace mayor.
A la mierda la televisión.
Es hora de defendernos con un gran intermedio.
Recréate en la retransmisión de tu propia señal.
Se repite. La misma vieja historia que se repite,
se repite, y se hace mayor.
A la mierda la televisión.
Renegados que miden la audiencia de la decadencia,
no se preocupan por el contagio masivo de la ingnorancia.
Se repite. La misma vieja historia que se repite,
se repite, y se hace mayor.
A la mierda la televisión.
Desconecta los enchufes de la falsa ambición.
Reinventa ahora tu nueva intuición.
Se repite. La misma vieja historia que se repite,
se repite, y se hace mayor.
Judith.

Es como algún tipo extraño de inspiración, de esperanza para los desdichados que nunca elegí tener. La misma inspiración que me empuja a enseñarte de cuántas maneras diferentes tu Salvador ha elegido abandonarte.
Gracias (Que le jodan) a tu Dios, a tu Salvador, a tu Señor. Hizo esto, creó esto otro, te dió todo lo que tienes, ¿y te deja de esta manera?
Nunca dejaste de orar, nunca te desviaste del camino, nunca probaste de la manzana, ni siquiera te atreviste a preguntar por qué.
No es como si hubieras matado a alguien. No has lanzando un arpón de ira contra su pecho.
Rézale al único que ha destrozado y paralizado tu vida. Ha hecho todo esto por tí.
Existen tantas maneras diferentes de demostrarte cómo tu Dogma te ha abandonado.
Rézale a tu Dios, a tu Señor.
Nunca probaste de la manzana, nunca te desviaste del camino, nunca te rompiste, nunca te ahogaste con su mentira. Aun sabiendo que sólo Él ha podido hacerte esto, nunca te atreviste a preguntar por qué.
Que no has matado a nadie, que no has incrustado una lanza maliciosa contra su pecho.
Habla con tu Señor Jesucristo y pregúntale si conoce los motivos. Después de todo, Él lo ha hecho por tí.
Con gran angular.

Hay algo dentro de estas cartas, dentro de estas palabras, que están muy bien. Es la necesidad de no querer vivir la vida que otro ya ha andado. Esto es lo que quiero ser, y esto es lo que quiero darte. Porque por tí lo hice libre, porque sonreíste mientras perdía el tiempo en correr sin meta a la que llegar.
Moriría por tí, por la vida que he elegido.
Estoy aquí para enseñarte, para ser tu "antes", tu "después" y tu "durante". Para explicarte todas las visiones que un ojo puede observar, que no sólo existe el mirar.
Lo que en realidad quiero hacer es transformarme en tus emociones, belleza de la que no soy capaz de abusar. Pasea a lo largo de mis venas, descubre lo que eres para mí, lo fácil que me resulta ser parte de ti. Nadie más tiene que saber como somos.
Puedes verlo. Está en el aire, está en todas partes. Sólo hay que sacarlo fuera y saber cómo compartirlo.
Por la gracia de Dios

"Queridos hermanos, Dios ha muerto.
A la mierda la teología, a la mierda el tirano vengativo y castigador. Nosotros, ateos, agnósticos, escoria religiosa, lloremos gozosamente ante el cadáver de El Salvador.
Llenemos montes y montañas de ágoras humanistas, infestemos la ciudad con becerros de oro y demás criaturas extintas. Que las únicas hostias las den las manos y el único vino que exista sea el de garrafón.
Tengamos fe ciega en la igualdad por nacer, en el sexo por placer. En nosotros como individuo y parte de un todo. En la brujería de unos ojos poseídos por las ganas de estar, de ser, y de crear. En la imaginería de nuestras almas.
Hermanos, el rey de las mentiras ha caído. Es tiempo de dar luz al oscurantismo y abrir la vida a la única religión posible, el Egoteísmo."
Sueño nº1

Era como construir una cotidianidad paralela entre cuatro paredes, blancas creo recordar, pues las fotografías, los dibujos, el olor a tabaco y a familia habían hecho olvidar su color.
Sentados juntos, pero en mundos diferentes, el arte y la inspiración se dejaban llevar por sus manos contra el papel. Siempre observando, la música les acompañaba, esta vez transformada en un tal Bixler-Zavala.
En una esquina descansaba la pureza, con sus ojos clavados en el arte.
Entonces, la realidad socialmente absurda se abre paso a gritos, obligándolos a abandonar pinceles, baquetas y cervezas, y tomar las armas como nuevo valor en alza.
El arte suspiró resignado, pero usando su oposición no violenta, continuó dejándose ir entre lienzos.
La pureza rompió a llorar. Sabía que la realidad observaba de cerca, pero nunca esperó que diera tal golpe.
La música estalló en cólera, en sus notas no encajaba semejante silencio desolador. Y aún toleró menos que la inspiración saliera por la puerta sin más protección que su capacidad para engendrar recuerdos.
Fue la última vez que estuvieron juntos, los cuatro.
Cuando la realidad volvió a parecer un lugar seguro, la inspiración hizo acto de presencia, siempre maniatada a su caja de recuerdos. Dolorida por el fogonazo y esperanzada por seguir respirando, buscó a la candidez. Necesitaba encontrar esperanza en el presente-futuro de su familia.
"El arte y la pureza siguen igual de unidos", dijo, "la música no fue capaz de soportar el vacío y se ahogo en silencio..."
La inspiración se desvaneció en un grito, dejando abandonada su caja de recuerdos. Desde entonces, música e inspiración no son nada la una sin la otra, demostrando así que en el juego de la vida, la melodía ha sido destronada por el estruendo.
Nuestro Agujero.

El camino comienza con las losas cosidas a sus talones.
Idea puramente nacida de una mente anestesiada por alcohol, vida y demás vicios confesables. Creatividad a veces ahogada en llanto sordo que comienzo a ser capaz de oir, al igual que su risa, que se abre paso entre las paredes de mi piel con más fuerza cada dia. Me encanta soñar entre sus susurros que el tiempo cambia de marcha y acelera el paso.
Sabio de manos temblorosas y mirada fija, aunque sus andares vacilen al pisotear las aceras.
A la derecha de mi mano y a la izquierda de mi pecho, mi hermano. El pedazo de alma que a veces me sobra y siempre me falta. Reflejo creado con la ceguera que sólo los esperanzados poseen. Confianza plena basada en el arte como principio y en el amor como verdad. Necesidad mútua del otro, desechando la dependencia como motor de una vida unida únicamente por el placer de seguir juntos.
A saltos entre la ausencia relativa y la presencia extrema, un duende. Ser fantástico de ojos enormes que asustan a mi objetivo. Pureza pulida a base de pisotones a su mundo, que ella sabe devolver con sus botas hechas a base de sueños. La lejanía no impide sentirla, siempre tintineante, aunque la vida a veces olvide si sabe sentir o no. Aún recuerdo el tono de su voz y la dulzura de sus manos, esas que no dudan en vomitar arte para insultar al mundo con brillante indiferencia.
Cierra la sólida base una silueta. Una voz familiarmente desconocida, una mirada que grita verdades sin la necesidad de sentirse escuchada. No sigue a nadie, en cambio, sentimos la necesidad de conocer sus pasos y saber que pasa por su mente, incluso cuando no es capaz de ponerse en orden y empezar a andar.
Desde detrás, observando cada movimiento que hacen inconscientemente, un saco de miedos, penas y alguna que otra sonrisa les observa detenidamente, pues el tiempo le robó los párpados.
La genialidad ilógica, la humanidad analítica, la pureza de espíritu, la verdad como arma y la observación extrema. Cinco puntos básicos en nuestra escala de valores. Cinco puntos en común que se cuelan en mi moral como la mayor de las verdades. Quizá no somos todos los que estamos, pero sin duda, estamos todos los que somos.
Sociedad secreta conocida por todos, palabras escupidas al aire masticadas por lenguas de plata. Eso somos.
The Memory Keeper

Las cámaras se postran ante usted cuando aparece, haciéndole reverencias con el flash mientras desenfocan su contorno y se centran en sus manos.
Las cámaras la miran por su mirilla mirando su retina y esperando dar más luz que usted esta vez.
Nunca lo consiguen.
Las cámaras lloran sudor de tinta de color en sus fotografías intentando vislumbrar las imágenes que sólo usted sabría bocetar al más mínimo detalle.
Y se aburren.
Las cámaras no entienden, son ciegas, usted es sus ojos.
F.N.T.
Fin Esperado

El mundo dice "hasta aquí":
-Yo puedo vivir sin vosotros, pero vosotros no podéis vivir sin mí. Me he cansado de sangrar por vuestras heridas, devolvedme ahora lo que os dí.
Por causa y consecuencia del humano, por gana o desgana, he aquí el testimonio de uno de los muchos que no tendrá mañana.
"¡Joder!, ¡Como algún otro puto desquiciado vuelva a aporrear la puerta, juro por mis muertos que lo rajo!
Necesito aire, estoy hasta los huevos de este maldito olor a pólvora...
A ver, ¿que coño se hace aquí dentro? ¿Huir de la realidad? Es de putos cobardes no echarle huevos a la situación e intentar solucionar las cosas, ya que los mierdas que nos gobiernan no se han olido antes esta movida.
Y ahora claro, joderos putos primos mientras nosotros nos relajamos en nuestras chozas de la puta Moraleja. Hijos de perra desgraciados...
¿Cuánto aguantarán de pie estas cabinas? Un concierto de AC/DC las destrozaria fijo. Jojo...si el Toni y el Jose estuvieran aquí, al menos no me sentiría tan mamona. Pero a esos hace tiempo que se los llevo la demencia esta.
Será mejor sentarse...
¿Soy yo o esto cada vez se hace más pequeño? ¿Será la puta claustrofobia esa? De puta madre tronco...
Piensa tio piensa, desconecta joder, mmmm...piensa en otra cosa, lo que sea, ¡lo que sea!
Va, ella, piensa en ella.
Ella.
¿Dónde estará?
Debería haberme “acercao” aquella noche mientras tocaban los Satánica, si la tenía a huevo joder, ahora no se cuándo volveré a verla...y me da miedo. A lo mejor si ella estuviera aquí ahora no me dolería tanto el pecho. Qué mierda, la echo “demasiao” de menos...Y encima seguramente no la volveré a ver.
¡Dios! ¡Me cago en mi vida y en el putísimo mundo este! ¡Siempre igual! ¡Estoy harto! ¡¡Hasta la polla de que todo lo que toque se transforme en mierda!!
Ya me da igual lo que pase, por mucho empeño que pongas en hacer las cosas, ya ni mal ni bien, simplemente hacerlas, dará igual, porque se joderá, Se irá todo a la mierda.
Como cuando el hijo puta de mi viejo me daba correazos en la espalda después de cada copazo de coñac. Daba igual que la desgraciada de mi madre se metiera entre él y yo, el repartía ostias para todos.
Recuerdo ese pestazo a tabaco y sudor, y los gritos de la vieja desde el dormitorio, y aquel último golpe sordo...y el goteo que caía de la cama al suelo.
Si hubiera tenido los suficientes cojones para partirle el alma al desquiciado ese antes de que él se la partiera a mi madre...
...
Y daría igual, porque ninguno hubieramos “pasao” de mañana.
Creo que lo más triste de todo esto es que a lo mejor desaproveché mi vida, aunque también creo que veinte años no dan pa’ vivir “demasiao” ...pero yo que sé, tampoco creo que pidiera algo raro o imposible, sólo vivir un poco más tio. Y pillarme ciegazos con los colegas, desfasar en conciertazos, liarme al fin con la chavala esta...vivir joder, y quizá pensar en el futuro...
Hubiera “terminao” el módulo de electrónica, tendría mi título, podría buscarme un curro en lo mío y asi poder ayudar a la abuela...Cuánto me ha enseñado esa mujer y yo de capullo la estoy matando a disgustos, no valgo ni pa’ hacer nada...
Joder...
Llorar es de mariconas, pero es que...no lo aguanto más...
¿Habrán “pintao” esto de blanco para no ver la desesperación de la gente? ¿Lo habrán insonorizado para no oir los gritos o las sirenas?
Que esto se acaba, que no hay solución, que voy a morir y nadie se dará cuenta de que falto. No he hecho “ná” de provecho, no he sido feliz, no me he enamorado nunca, no veré crecer a mis hijos ni jugaré con mis nietos...Estoy acojonado, no he vivido en todo este tiempo, sólo me he dedicado a robarle el aire a quien se lo merecía más que yo.
No he sacado lo mejor de mi en mi puta vida. El fin esta cerca y yo no puedo quedarme, pero es que me tiemblan demasiado las piernas como para moverme.
¡Dejad de dar golpes en la puerta!
No puedo salir de aquí, no quiero verlo, no quiero morir, no quiero vivir asi, no quiero ser yo, no quiero morir, no quiero morir, ¡no quiero morir!
...
¿Por qué se ha “callao” todo el mundo?
..."
Sobre el amor y la locura

- ¿Entonces la cordura no tiene cura?
- Claro que la tiene, basta con que haga lo mismo, pero de manera diferente, cada día durante el resto de esta última hora.
- Acláreme eso último, por favor.
- Por supuesto, es muy fácil. Deje los ojos en un cajón y saque el corazón a pasear, el verá por usted. Vuelva a saltar a la pata coja por los adoquines de las montañas y pise la hierba de las calles. Charle frecuentemente con la muerte, o con el orgullo si en ese momento está muy ocupada. Ya sabe, en este mundo de cuerdos...
- Toda la razón del mundo señor...
- ¿Ha escuchado atentamente todo lo que le he dicho?
- Palabra por palabra.
- Muy bien. Ahora olvídelo. Haga lo que le venga en gana, pero en ningún momento cometa una estupidez tan abrumadora que sea capaz de de atraparle eternamente en un limbo de promesas, sonrisas blancas y algodón de azúcar...
- Ya...como enamorarme, ¿no es cierto?
- Exacto
Annihilation. II

Desde que se pierde el alma
y el orgullo en su fabricación.
La cólera del hombre,
destrucción o beneficio de su nación.
Poder. Extinción
La ley de un país huérfano de hermanos.
Aquellos que viven para morir,
lo harán por sus propias manos.
Existencia penosa,
si con ellos no llegas a un acuerdo.
Dictados de un sistema creado por humanos
con piel de cerdo.
Gloria. Humillación.
Voluntad de llevar a un país hasta su declive.
Egoismo fraternal
de exterminar al que por ellos vive.
Desde ahora hasta el final,
esta será tu elección
Decisión de cuerdos.
Paz o aniquilación.
Annihilation.

Esta porquería no sirve, sigo oyendo pasos.
Y esos malditos jadeos no dejan de ladrarme al oído.
¿Son tambores de guerra eso que escucho? Ah no, sólo es mi corazón. Definitivamente esto da asco, pero este blanco es tan bonito y da tanta paz que no necesito nada más...
Bueno, quizá estaría mejor si ese tipo de ojos blancos dejara de mirarme, pero bueno, yo maté a mi razón, es justo.
Esto es...magnífico. Casi espiritual.
Aah...silencio ensordecedor del final más horrible y absoluto.
El autismo de los que, como yo, cedieron su ego a la vanalidad de la rendición.
La satisfacción de la que pronto disfrutaré y todos disfrutaran conmigo. El placer del dolor y de la ira en mi propia carne, liberándome de ese aliento gélido y nauseabundo que desde hace tanto tiempo me respira en la nuca.
Que armonía tan dulce la de esos golpes contra mi alma rasgando el último atisbo de supervivencia. Casi me hace llorar.
En fin, supongo que pasaré un rato en este limbo, ahora que sólo mi racionalidad y yo tenemos un minuto para dialogar sanamente.
Cuántos recuerdos me trae este olor a desolación...
Pánico.

Sabes que no irás a ninguna parte.
Permaneces inmóvil dentro de mi mientras tu mente vuela sobre mis ganas.
Dices que me abrazarás por la mañana mientras me clavas alfileres en los ojos.
Y navegamos por el techo bajo tus pies, encarando nuevos muros con manos rotas, mientras estás a miles de kilómetros de aquí.
No creo que esto termine así como así.
Hay arañas en las paredes que apestan a nada. Cabezas muertas descansan por las esquinas, a veces me miran y me hacen sentir mal.
Intenté taparme los ojos con las manos, pero los agujeros de las palmas me dejaron encontrar el camino para arrinconarte.
Cuchillas flotan en el vapor del baño. Las burbujas de tus venas vuelven mis manos negras.
Se escuchan susurros desde la otra habitación, sabiendo que el limpiaventanas sigue espiando.
Desayuno testarazos contra el alma, durmiendo al borde del sueño catatónico, hasta que las caras grises que salen del techo esnifan silencio, a pesar de los gritos.
Siento una cuenta atrás dentro de mi, ya empiezan a rondarme pensamientos de desaparecer.
Me obligan a buscar respuestas que no quiero saber...
Por eso devoro mis manos, porque mis rodillas lloran.
Por eso tengo el cuello roto, porque me destrozaste la voluntad.
Por todo este tiempo, por estas manos, por esta tierra que pisamos. La calma desparece una vez más.
Gracias por venir. Ya puedes largarte
Anestesia.

Una vez vi cómo la Luna, sentada en el cielo de la noche oscura, brillaba con la luz del Sol.
El Sol no quería desperdiciar rayos en ella, pero la Luna creía que se lo debía, por suplir su sitio cuando quería bajar la guardia y descansar de tanto observarnos.
Esa noche soñé con barras de bar llenas y con vasos vacíos. Era capaz de percibir el olor a fracaso y arrogancia que destilaban mentes anestesiadas de alcohol como la mía.
Harta de beber sin sed, fumar sin humo y follar sin amor, me dediqué a vomitar verdades sobre una servilleta, y antes de romper a llorar de rabia al recordar porqué no me dejaste caminar tras de tí aquella tarde, desperté.
Y aunque nada pare en este país del dolor, y aunque la cordura se haya dado cuenta de que ya no es parte del juego, el exterior está cambiando mientras el interior late de la misma manera, como aquellas palabras en la servilleta.
Algún dia espero cerrar los ojos y fingir que esas palabras se han roto.
Y todo podrá ser perfecto de nuevo.
The Truth

No es como antes.
Sigue con esos andares de perdonavidas, como si tuviera las caderas rotas, como si el vaivén de su cuerpo no tuviera control.
Pero no es como antes.
Es la rabia lo que la impulsa, lo que la mueve.
Y le encanta.
Carece de dialectica, de constancia, de monedas en el bolsillo. Siempre cambiando de acera para burlar los pasos de tu necesidad, incluso lleva un paquete de tabaco encima para cuando la vida le falla.
Y con ese humo se llena. Y como ese humo se desvanece.
Y con ese humo te penetra y te duele donde olvidas, donde aquello que es de tí, no eres tú.
Sabes que no la tienes, que es un espejo roto por los golpes bajos de tus propios actos, y lloras porque de suplicar te duelen los ánimos. Y ella.
No te rompas la garganta a base de gritar su nombre, sabes que siempre escucha hasta lo que no dices.
Después de todo, para ella también son interminables las noches desde aquella vez...
The Rising

He estado construyendo muros desde que me conozco.
Incluso cuando vivía en el espacio. Antes de competir contra las ratas, antes de que los monos tuvieran tratamiento humano.
Crecer con la teología del ateísmo no me sirvió de nada, así que me tocó reventar la burbuja y construirme una vida a ciegas, sólo como los necios saben.
Rompí tanto almas como cabezas, perforando ambas con telequinética frialdad hasta hacerlas llorar arrepentimiento. Pero el vacío seguía como tal.
Los mismos que le sonríen con la boca cerrada a la vida, esos que intentan ser felices sin un hombro sobre el que llorar...yo también respiré de ese aire, y pisé mierda sin esperar porvenir en el horizonte.
Y podrás decir que me conociste, pero no lo sabes.
Nunca imaginé sentir la muerte de mi mitad y la plenitud de sentirse finalmente completo el mismo dia. Tampoco confiaba en mi capacidad de dejar el amor a años luz de mi realidad para descubrir que después de la cima, se puede seguir subiendo.
Valoro mi mundo, el suyo y el nuestro.
Valoro su forma de hacer bailar mis sentimientos, aunque sus palabras vengan de muy lejos, no las ahoga el océano. Gracias.
Artista ilógico de la palabra cuya voz retumba entre lo que digo y lo que no soy capaz de decir. Gracias.
Intentaron tumbarme, y acabaron mordiendo el bordillo de las aceras que rodean las calles de mi cinismo.
Desde ahora hasta el infinito, yo.
Nandear

Si el Sol no te deja ciego al despertar es que no ha amanecido completamente.
A veces cuesta no mirar al cielo al salir de casa y aceptar que nadie está esperando allá arriba.
Entonces te metes las manos en los bolsillos y te dejas llevar por las diferentes vidas con las que te cruzas en cada esquina. Y aprendes a cojear a causa de la ausencia de tu propia esencia.
Como él.
Me encantaría ver la vida a través de su vaso, consumir nada y que la nada te consuma. Ojalá supiera lo que se siente al entrar en el alma de un ser tan especial como un elefante en una cacharrería, llamar la atención de las musas aun pasando desapercibido para aquellos que no ven más allá de una fachada escuálida, pero férrea.
Nadie golpea la indiferencia con tanta fuerza, aunque el cinismo universal le devuelva el golpe con patadas en la confianza, en el autoestima, en la candidez.
Y aquí sigue, deleitándonos con su forma de mover las manos mientras duda si vive, o sólo está respirando.
Porque el arte nunca llenó una ausencia tan grande, aunque la vida le sepa a poco.
The Memory Maker

Odio a las personas.
Odio la facilidad que tienen para crear vínculos de dependencia entre ellas. Odio que sus bocas contradigan lo que dicen sus ojos. Odio esa puta necesidad de amar y ser amadas.
Son absurdas. Algunas hasta innecesarias.
Pero lo humano que conservo me obliga a fotografiarlas. A mantener un recuerdo de su existencia, por aquello que dicen de que cada persona es única y todo momento merece ser recordado.
Aún así, las odio.
Como a las flores. Pero al menos estas se dejan retratar y no se mueven.
El Método Silencio

1. El Método Silencio, ancestral y difuso en el pensamiento humano .
2. Sólo una antigua raza podía mantener activo en su lenguaje este método.
3. Algo que hoy en día nos resultaría imposible, nuestro nivel tecnológico y de comunicación nos impide reconocer este sistema.
4. El hombre ya no siente preocupación por otra cosa distinta al hombre y su comunicación acústica, algo no tan valorado por todos los vertebrados.
5. Es el caso de los roedores.
6. El hombre utiliza sus métodos modernos para experimentar.
7. Y para ello usa a los ratones, pero no siempre ha sido así.
8. Hubo un tiempo en que era el ratón quien experimentaba, sin maquinaria, sin recursos tecnológicos.
9. Sólo su "diminuto" intelecto, y El Método.
10. El Método Silencio, modelo que explica la manera de entender las palabras sin usarlas.
11. Podría ser válido para todos aquellos necesitados de estímulos que hagan borrar el miedo a estar por ser minoría.
12. El tremendo poder del silencio nos enseña que una canción no es sólo canción por sus notas, sino por el espacio que queda entre ellas.
VIVIR ES CUESTIÓN DE MÉTODO.
tEnPeL
Carta Al Padre.

Nunca he podido entender tu absoluta insensibilidad al dolor y la vergüenza que podías causarme con tus palabras y tus juicios.
Era como si no fueras consciente de tu poder.
Es cierto que yo también te ofendí a menudo de palabra, pero siempre lo reconocía después. Me dolía, mas no era capaz de dominarme, no podía ahogar la palabra aunque ya estaba arrepentído en el momento de pronunciarla. Pero tu lanzabas tus palabras sin rodeos. Nadie te conmovía, ni en el momento de pronunciarlas ni después.
No era posible defenderse de ti.
Franz Kafka.
Piscis.

La tristeza del Piscis nace más allá de cualquier otra tristeza, es una sombra cosida al cuerpo que trata de respirar en este mundo demasiado terrenal.
Infinita tristeza pegada a las sábanas, a las manos, a las palabras, a las pupilas profundas como un océano, al constante recuerdo de eso que ellos llaman muerte, vacío, amor o nada. Esa melancolía pesada que arrastra hacia remolinos de aguas turbias e inciertas...
Tristeza del Piscis, eterna melancolía
.

Nunca existió alguien tan magnífico, nunca.
Nadie me entregó tanta soledad. Pienso en él y lloro.
Nadie me hizo tan honesta. Él ilumina mi alma
y es mi espejo más reluciente.
Cuando penetro en sus profundidades,
allí, convertida en llanto, comienzo a vivir.
Día tras día le dedico una carta.
Yo escribo una línea y él lee. Pero la carta
No ha sido enviada jamás.
Anónimo.





